El espíritu impulsado por la iglesia por Allen Quist y Tim Robnet

Iglesia Dirigida por el Espíritu

Por Tim Robnett y Allen Quist

Capítulo 6

HAY QUE AMAR A LAS PERSONAS, Y NO USAR A LAS PERSONAS

Mientras estudiaba y por años en mi carrera bancaria, yo (Allen) aprendí unos cuantos conceptos respecto a liderazgo y gerencia. Uno de esos conceptos tiene que ver con «factores de ingreso». Dicho en forma sencilla, los factores de ingreso son lo que uno invierte en un proceso que rinde un resultado. Las personas usan el término factor de ingreso en una variedad de disciplinas, pero yo me familiaricé con él según se lo usa primordialmente en los negocios.

Hasta donde puedo recordar, los factores de ingreso primordiales en los negocios son dinero, propiedad real o personal, y personas (a las que por lo general se hace referencia con el término impersonal de recursos humanos). Nunca me entusiasmó en forma particular saber que yo era un recurso humano. Nunca me sentí como siéndolo; siempre me sentí como una persona. Hasta donde puedo recordar, en la banca y en la mayoría de compañías grandes lo suficiente como para tener departamentos, al grupo responsable por las personas se le llama Departamento de Recursos Humanos, o en inglés HR, en breve, por sus siglas.

En lo que tiene que ver con correspondencia de patrono a empleado, nunca recibí una carta del banco que dijera: «Querido recurso humano». La peor que jamás recibí fue: «Querido empleado valioso». Tengo que admitir que «Querido empleado valioso» con todo era mejor que «Querido recurso humano». Podía haber sido peor. La carta podía haber dicho: «A quien corresponda». Felizmente, la mayoría de las cartas decían: «Querido Allen».

Cuando deje la banca y fui al seminario, me despedí de los Recursos Humanos. Pensé que en el ministerio, tanto las iglesias como los ministerios paraeclesiásticos deben tener algo diferente que Recursos Humanos; deben tener algo como Departamento de Atención al Ministerio, o tal vez Sección de Servicio a Siervos.

Para mi desaliento, incluso en iglesias grandes y en muchos ministerios paraeclesiásticos, todavía se usa el término recurso humano, aunque muchos usan el término Departamento de personal. Eso me gusta mejor; todavía soy una persona.

Para ahora usted se está preguntando: «¿Qué se propone este tipo?» En este capítulo vamos a tratar de la tendencia de las iglesias y ministerios paraeclesiásticos de olvidarse lo importante que son para Dios las personas. Veremos la lucha que el liderazgo tiene, a menudo sin saberlo, de usar a las personas en lugar de amar a las personas. Examinaremos cómo un líder ejecuta la administración de tiempo mediante la delegación y capacitación a la nueva luz del ministerio.

EL LÍDER ES EL ESCLAVO

Para mí, uno de los relatos más poderosos de las Escrituras es Juan 13. Jesús y sus discípulos estaban sirviéndose una comida cuando Jesús se levantó y empezó a lavarles los pies. Lo que hace de esta acción difícil de captar es que, en una casa que tenía criados en ese tiempo, lavarles los pies a los invitados era la tarea del esclavo más bajo en el orden de jerarquía. Jesús estaba asumiendo el papel del criado más ínfimo. Después de terminar de servirles, les enseñó.

«Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes» (Juan 13:13-15).

Por largo tiempo pensaba que la lección de lavar los pies era para que los líderes recuerden que están sirviendo a los que dirigen. Pienso que es allí donde obtuvimos el término líder servidor. Últimamente descubrí una lección adicional que pienso que Jesús quería que aprendamos; tiene que ver con el papel que Jesús aceptó como siendo el más bajo de todos los criados.

Al principio de Juan 13 dice que Jesús sabía que había llegado el momento para que él vuelva al Padre. Jesús sabía que estaba a punto de volver a la gloria de dónde vino, la de Dios mismo. Sin embargo, asumió el papel más bajo de todos. Desde el punto de vista del mundo, se puede trazar una línea de continuo con Dios en un extremo y la persona más baja en el mundo al otro. Jesús obviamente está en el extremo de Dios del continuo. Pero Jesús demostró un cambio extremo al asumir el papel de siervo en el extremo opuesto del continuo. Y Jesús no dejó su posición como Cristo mientras hizo ese cambio. Ese es el poder de este relato.

La lección que Jesús demostró fue que los líderes siempre tienen dos papeles. Primero, el líder es un mayordomo o agente de Cristo, dirigiendo como representante de Cristo. El líder no es más importante o valioso que cualquier otro seguidor de Cristo.

Segundo, el líder es un siervo, sirviendo a los que están siendo dirigidos y haciéndolo de corazón. Esto quiere decir que el líder dirige mientras sirve a los que dirige. Si el líder no hace el cambio de corazón, sino sólo en su conducta, fácilmente puede ser como los fariseos. Jesús está pidiendo a los líderes que hagan lo que él hizo, que es aceptar estos dos papeles. Identificaremos a un líder que acepta a estos dos papeles como líder servidor.

Los dos papeles de liderazgo servidor se ven claramente en el gran mandamiento, que se halla en Mateo 22. El líder debe amar a Dios, que es fundamental para el papel de mayordomía de dirigir a las personas de la iglesia de Cristo. El líder debe amar a otros, lo que es fundamental para el papel de servir a otros (los que dirige).

CUANDO SE USA A LAS PERSONAS

En nuestros viajes y reuniones con una variedad de líderes de iglesia hemos notado una tendencia en los líderes del ministerio de percibir a las personas como «recursos humanos», y olvidarse de su papel como ministros de esas personas. Cuando las personas se convierten sólo en «recursos humanos», o «factores de ingreso» invertidos para producir un resultado triunfador, se vuelven una herramienta para que los líderes usen para los resultados que desean. Pensamos que la vasta mayoría de líderes cristianos no meditan intencionalmente en cómo pueden usar a las personas para sus propios propósitos, o para hacerles quedar bien, o hacer más fácil su trabajo. Pensamos que la tendencia de usar a las personas (de verlas primordialmente como un recurso humano) es una función de varias influencias.

Por el resto de este capítulo nos concentraremos en el papel del liderazgo servidor para ministrar a las personas que dirige. En capítulos posteriores exploraremos el papel del líder servidor como mayordomo de Dios. Esta mayordomía tiene que ver con dirigir a la iglesia hacia el propósito y misión dados por Dios mediante la visión única de Dios y su plan para el ministerio.

EL MINISTERIO DE DELEGACIÓN

Una de las actividades significativas de un líder es asignar y dirigir las actividades de los que dirige, actividad que con frecuencia se llama delegación.

Un líder por lo general delega por una de dos razones:

  1. Delegación para lograr que se haga algo o ahorrarle tiempo de líder.

  2. Delegación para realizar el propósito y misión de Dios para la iglesia mientras que al mismo tiempo proveer un medio de servir, amar y desarrollar al siervo.

1. Delegación con el sólo propósito de lograr que se haga algo o ahorrarle tiempo al líder

Jack era pastor de los ministerios infantiles, y lo había sido por dieciséis años. Tenía la dicha de tener un buen número de muy buenos maestros, la mayoría de los cuales requerían poca supervisión. Era el tiempo del año cuando Jack tenía que buscar maestros para la temporada de septiembre a mayo, y estaba atareado en eso. Todas las clases ya tenían maestros, excepto las niñas de tercer grado de primaria.

Maggie había estado enseñando a ese grupo de niñas por nueve años y era fantástica. Era un grupo grande, pero Maggie tenía un talento real para buscar voluntarias para ayudarle, incluso cuando ella iba a estar ausente. Era muy organizada, excelente comunicadora, y se había ganado aprecio y respeto. Sin embargo deseaba pasar a algo que fuera un reto mayor.

La mayoría de maestras no tenían una ayudante, así que tenían que hacerlo todo por sí mismas a menos que pudieran hallar alguien que les ayude. Sin embargo, Janet era ayudante de Maggie. Empezó como ayudante de Maggie cuando estaba en el último año de secundaria. Con el entrenamiento y estímulo de Maggie, ella podía hacerse cargo cuando Maggie estaba ausente y la clase funcionaba normalmente. Janet esperaba hacerse cargo de la clase. Sin embargo, el pastor Jack necesitaba que se queden juntas con la misma clase de nuevo. Ellas convinieron.

Lo notable en este escenario es que Jack necesitaba a alguien que pudiera atender a las niñas de tercer grado, y eso es lo que halló. Desde la perspectiva de Jack, él había hecho su trabajo, y todo marchaba bien porque, después de todo, Maggie y Janet disfrutaban de su trabajo.

Joyce era directora del ministerio femenil, con un grupo numeroso de como trescientas mujeres. Disfrutaba de este ministerio. Pero, también, disfrutaba de casi de todo en la vida, incluyendo su club de tenis. Ella haría más en el club de tenis si tuviera más tiempo, que no tenía. El ministerio femenil consumía demasiado de su tiempo.

Se le ocurrió a Joyce que una de las cosas que tomaban mucho de su tiempo era la redacción, impresión y franqueo de la carta circular mensual del ministerio femenil. Había crecido hasta ser un documento de seis páginas, y requería como cinco horas a la semana para producirlo.

Una de las mujeres del grupo era Noemí, una mujer mayor, que se había jubilado como secretaria de una compañía publicadora. Noemí era tan buena que podía hacer la carta circular dormida. El problema era que Noemí estaba hastiada del procesamiento de palabras y publicación, y quería tomar algunos cursos bíblicos para prepararse a fin de pasar sus últimos años como misionera en América Latina. Ella simplemente necesitaba más capacitación bíblica.

Joyce en realidad necesitaba que Noemí se haga cargo de la carta circular, a fin de que Joyce pudiera intervenir más en el club de tenis. ¿Qué iba a decir Noemí? Ella se sentía culpable por pensar en sí misma y no en la necesidad de Joyce. Así que ella aceptó.

Joyce logró su objetivo. Ella pudo recuperar las cinco horas a la semana que quería a fin de hacer otra cosa. ¿Cómo le va a Noemí? Está haciendo un trabajo increíble con la carta circular. Es asombrosamente profesional, tal como Joyce había esperado.

Tanto Jack como Joyce lograron lo que querían lograr. Tanto Jack como Joyce dirigieron a personas para realizar el ministerio que pensaban que Dios les había llamado a dirigir. Jack llenó todos los cargos de maestros que quería llenar, incluyendo la clase de niñas de tercer grado, al conservar a Maggie y a Janet. Tenía un gran equipo para que hacer el trabajo, y hacerlo bien. Joyce logró lo que quería lograr. Ahora tiene a la talentosa Noemí publicando una carta circular que cualquier directora femenil codiciaría.

Pero, ¿qué tal de la visión de Dios para Maggie, Janet y Noemí? Maggie sigue enseñando la clase de niñas de tercer grado, aunque ella sintió el reto de pasar algo más retador. Janet no está teniendo la oportunidad de probar sus alas cómo le gustaría probar, y para lo que se siente lista. Noemí está haciendo un gran trabajo, pero el ministerio al cual Dios la ha llamado tendrá que esperar.

EL MÉTODO DEL LÍDER SERVIDOR

Observemos de nuevo los dos escenarios, sólo que esta vez cambiemos las motivaciones tanto del pastor Jack como de Joyce al de servidores que aman a los que están dirigiendo. Recuerde los dos papeles del líder servidor: (1) ser un mayordomo o agente de Cristo, dirigiendo como representante de Cristo, y (2) ser un siervo, sirviendo a los que dirige.

2. Delegación para realizar el propósito y misión de Dios para la iglesia mientras que al mismo tiempo proveer un medio de servir, amar y desarrollar al siervo

Jack era pastor de los ministerios infantiles, y lo había sido por dieciséis años. Tenía la dicha de tener un buen número de muy buenos maestros, la mayoría de los cuales requerían poca supervisión. Era el tiempo del año cuando Jack tenía que buscar maestros para la temporada de septiembre a mayo, y estaba atareado en eso. Todas las clases ya tenían maestros, excepto las niñas de tercer grado de primaria.

Maggie había estado enseñando a ese grupo de niñas por nueve años y era fantástica. Era un grupo grande, pero Maggie tenía un talento real para buscar voluntarias para ayudarle, incluso cuando ella iba a estar ausente. Era muy organizada, excelente comunicadora, y se había ganado aprecio y respeto. Sin embargo deseaba pasar a algo que fuera un reto mayor.

La mayoría de maestras no tenían una ayudante, así que tenían que hacerlo todo por sí mismas a menos que pudieran hallar alguien que les ayude. Sin embargo, Janet era ayudante de Maggie. Empezó como ayudante de Maggie cuando estaba en el último año de secundaria. Con el entrenamiento y estímulo de Maggie, ella podía hacerse cargo cuando Maggie estaba ausente y la clase funcionaba normalmente. Janet esperaba hacerse cargo de la clase.

Maggie y Janet formaban un gran equipo. Al pastor Jack le hubiera encantado que se quedaran juntas con la misma clase de nuevo. Sería menos trabajo para él, pero no sería lo mejor para el futuro de Maggie o Janet.

Maggie tenía talento para la organización y el liderazgo. Reconocía un nuevo talento cuando lo veía y sabía cómo cultivarlo. El don que Dios le había dado a Maggie era algo que la iglesia podía usar; y a propósito, cualquier iglesia podía usarlo. Pedirle a Maggie que enseñe la clase de niñas de tercer grado ya no era una experiencia de crecimiento para ella, y limitaría lo que Dios quería que ella haga en su vida por los años por venir.

Janet era joven, pero plenamente capaz de manejar su propia clase y quería hacerlo.

Jack pensó en lo que podría hacer para darle a Maggie una experiencia que fuera un desafío, de crecimiento, y con todo lograr lo que era necesario para ser consistente con el propósito y misión de Dios para la iglesia en la vida de los niños.

No le llevó mucho tiempo a Jack darse cuenta de que podía ministrar a estas dos ciervas y al mismo tiempo cumplir su papel como líder del ministerio. Le pidió a Janet que asumiera el papel de maestra principal para la clase de tercer grado. Janet se entusiasmó porque el pastor Jack le confió ese reto. Maggie había entrenado bien a Janet, y Janet estaba lista para el desafío.

Jack entonces le preguntó a Maggie si quisiera ser su ayudante. Esto lograría dos cosas. Maggie podía empezar un nuevo reto con todas las experiencias que eso traería, y Jack estaría empezando a desarrollar su reemplazo, y así él podría considerar cualquier nuevo reto que Dios pudiera ponerle delante.

Qué buena solución. Jack estaba en el papel doble de líder servidor. Actuó como mayordomo de las responsabilidades que Dios le dio respecto al propósito, misión y visión única de la iglesia. Al mismo tiempo, era mayordomo de las responsabilidades que Dios le dio respecto a servir, amar y discipular a dos de las siervas de Dios.

Joyce era directora del ministerio femenil, con un grupo numeroso de como trescientas mujeres. Disfrutaba de este ministerio. Pero, también, disfrutaba de casi de todo en la vida, incluyendo su club de tenis. Joyce veía el club de tenis como una oportunidad de alcance a las mujeres. Establecer un nuevo alcance como este era justo lo que el ministerio femenil necesitaba para estimular a más mujeres a hacer algo similar. Sin embargo, era imposible, puesto que el ministerio femenil consumía tanto de su tiempo.

Se le ocurrió a Joyce que una de las cosas que tomaban mucho de su tiempo era la redacción, impresión y franqueo de la carta circular mensual del ministerio femenil. Había crecido hasta ser un documento de seis páginas, y requería como cinco horas a la semana para producirlo. Si Joyce pudiera delegar eso a alguien, eso le daría el tiempo para enfocar el desarrollo de más alcance; algo en línea con el propósito y misión de la iglesia.

Una de las mujeres del grupo era Noemí, una mujer mayor, que se había jubilado como secretaria de una compañía publicadora. Noemí era tan buena que podía hacer la carta circular dormida. El problema era que Noemí estaba hastiada del procesamiento de palabras y publicación, y quería tomar algunos cursos bíblicos para prepararse a fin de pasar sus últimos años como misionera en América Latina. Noemí habla bien el español, pero simplemente necesitaba más capacitación bíblica.

¿Qué debía hacer Joyce?

Joyce en realidad necesitaba que Noemí se haga cargo de la carta circular, a fin de que Joyce pudiera intervenir más en el club de tenis. ¿Qué iba a decir Noemí? Ella se sentía culpable por pensar en sí misma y no en la necesidad de Joyce. Así que ella aceptó.

Joyce se dio cuenta de que debido a que Noemí ya estaba jubilada, tenía tiempo para hacer la carta circular y tomar un curso bíblico en línea. Joyce podría ser su mentora. Además, Joyce pensaba que Noemí, conforme fuera alistándose, podría empezar a escribir un curso bíblico para mujeres que podrían publicar en la carta circular.

Noemí se entusiasmó. Qué desafío. No sólo que tendría una gran mentora y amiga en Joyce, sino que tendría la oportunidad de aprender dos cosas. Aprendió más Biblia, que era algo que necesitaba en el campo misionero. También aprendió como escribir lecciones bíblicas para mujeres, algo que también necesitaba en el campo misionero. Joyce ahora tenía el tiempo para empezar a dirigir un nuevo empuje en el ministerio femenil.

Joyce fue una líder servidora para Dios, dirigiendo a las personas a realizar el propósito, misión y visión singular de Cristo para la iglesia. Al mismo tiempo ayudó a realizar el propósito, misión y visión singular de Cristo para Noemí al servirle, amarla y discipularla.

IMPLICACIONES

En el segundo escenario Jack y Joyce pudieron ver a las personas como más que un recurso humano que usar para realizar el ministerio. Vieron el ministerio como una oportunidad de lograr el propósito, misión y visión singular de Dios para la iglesia y simultáneamente realizar el propósito, misión y visión singular de Dios en las vidas de las ministros.

HAY QUE CONOCER A LAS PERSONAS

Otra actividad significativa de los líderes servidores, además de delegar, es llegar a conocer a cada persona que dirigen. El conocer a alguien es una de las tareas más difíciles y sin embargo más asombrosas que enfrenta un líder. Con todo es la clave para mantener un equilibrio entre dirigir al pueblo de Dios para realizar el propósito, misión y visión singular de la iglesia, mientras que se sirve a las vidas de los ministros.

Conocer a alguien que está bajo nuestro liderazgo es difícil porque requiere mucho de nosotros.

Tanto Jack como Joyce tuvieron que pasar tiempo llegando a conocer a Maggie, Janet y Noemí. Tuvieron que aprender la misma información que tenemos que aprender de los que están bajo nuestro liderazgo directo. ¿Cuáles son sus esperanzas, sueños y temores? ¿Cuánto tiempo han estado haciendo lo que están haciendo? ¿Es tiempo de empezar a presentarles un nuevo reto? ¿Qué don les ha dado Dios? ¿Qué entrenamiento necesitan? Comprenderemos mucho más que aprender conforme asumimos el papel de ministrar a los que están bajo nuestro liderazgo directo.

ACTIVIDADES DE RESPALDO

Además de lo que ya se ha considerado, hay actividades de respaldo en esto de ser líder servidor. Una es preparar a las personas para un ministerio ampliado; según Dios lo definiría para ellos.

Debemos reunirnos con cada persona a la que estamos dirigiendo y juntos preparar un plan de desarrollo apuntando a la visión singular de Dios para esa persona. Después de preparar el plan, dirigir y entrenar son los pasos naturales siguientes para asegurarse de que el plan se realiza. La evaluación periódica del progreso, que es parte del entrenamiento, mantendrá el plan en la mente de la persona. Animar a cada persona que dirigimos le ayudará a mantenerse entusiasmada y concentrada.

RESULTADOS DE CALIDAD

Una noción equilibrada de lograr el propósito, misión y visión singular de la iglesia mientras se desarrolla a los siervos cambiará lo que los líderes evalúan. Cuando los líderes enfocan el ministerio y proyectos con las personas como recurso, entonces los números, dólares y tendencias se convierten en la base de la evaluación. El crecimiento de aquellos a quienes se dirige a menudo se hace a un lado. Cuando los líderes se concentran en las personas, entonces el crecimiento del seguidor se vuelve la base de la evaluación. En tales casos, el proceso del ministerio a menudo se hace a un lado. Cuando los líderes enfocan tanto el crecimiento de las personas como el proceso del ministerio, entonces un nuevo conjunto de normas se vuelve la base de la evaluación: normas que incluyen tanto a las personas como el proceso. Descubrir el nuevo conjunto de normas será un gran ejercicio para el liderazgo más antiguo de su iglesia. Tenemos confianza de que incluirá un balance de tanto los grandes mandamientos de amar a Dios y a otros, y la Gran Comisión de ir y hacer discípulos.

EL MEDIO AMBIENTE

Por lo general cuando los líderes piensan en cuanto al medio ambiente, consideran asuntos tales como el carácter amistoso, seguridad, limpieza, colores, iluminación y comodidad. Por importante que son estas cosas, nos enfocaremos en un medio ambiente de valor.

Muchas iglesias que visitamos hacen énfasis en buscar voluntarios para hacer el ministerio. Algunas iglesias anuncian la necesidad de voluntarios desde la plataforma durante un culto de adoración. Algunas iglesias tienen campañas para llenar los varios cargos de ministerios necesarios para mantener a la iglesia funcionando con normalidad. La gran mayoría de veces, la comunicación se centra en buscar personas que se ofrezcan y ayuden. Algunos usan el entusiasmo, la culpa, advertencias y la presión.

Las iglesias con líderes servidores enfocan en la persona mientras dirigen el proceso del ministerio. En las iglesias con líderes servidores hay una constante consciencia de las personas: dónde están en su andar con Dios, su conocimiento de la Palabra de Dios, sus talentos y experiencias, y sus esperanzas y temores. Esa información entonces se usa y equilibra con las necesidades de la iglesia como un cuerpo. No es sólo cuestión de que se haga el ministerio. También es cuestión de desarrollar a las personas. Este es el tipo de medio ambiente que los verdaderos líderes siervos tratan de promover en las iglesias que dirigen.

HAY QUE HACER PROVISIÓN PARA EL CRECIMIENTO

Aparte de los problemas espirituales de la iglesia y condiciones económicas negativas de la comunidad, hay dos razones primordiales que pueden hacer que una iglesia llegue a cierto punto y se estanque o empiece a declinar. Esas razones son un edificio que ya no puede dar cabida a más personas y un liderazgo sobrecargado. Si el edificio no tiene más espacio, hay varias soluciones potenciales: tener más cultos cada semana, mudarse o construir un edificio más grande, iniciar una nueva iglesia con algunos de los miembros, reduciendo así el número de personas que asisten, o iniciar un número de iglesias en hogares en lugares estratégicos por toda la comunidad.

Más crítico es el liderazgo sobrecargado. Cansado y dolido, Moisés halló su carga demasiado para llevar. Su suegro, Jetro, le habló con un gran consejo; Moisés necesitaba más ayuda en el liderazgo. Incluso en los días de Moisés, el liderazgo sobrecargado era cuestión seria.

Para proveer y mantener crecimiento en un período largo, las congregaciones deben tener en su lugar liderazgo adecuado, y eso requerirá un programa de desarrollo de liderazgo para preparar nuevo talento de liderazgo, a fin de reemplazar a los que se van o se mueren, así como también llenar los nuevos cargos creados según surge la necesidad. Un ministerio de desarrollo de liderazgo de calidad no sucede por accidente; el liderazgo necesita hacer que tenga lugar intencionalmente.

Uno de los pasos que con mayor facilidad se ignora en el desarrollo de liderazgo es la práctica. Para que las personas cultiven sus destrezas de liderazgo, deben dirigir. Sin embargo, para la iglesia esta es una situación en la que todos ganan. Podemos darles responsabilidades de desarrollo de liderazgo que se ajusten a su nivel de destreza y al mismo tiempo tener sus destrezas creciendo como reserva para que crezca la iglesia.

HAY QUE AMAR A LAS PERSONAS, Y NO USAR A LAS PERSONAS

En el capítulo previo concluimos que el andar de un líder con Cristo es central para su amor a Dios y a las personas, así como también para saber la voluntad de Dios.

En este capítulo concluimos partiendo de la Biblia que el líder tiene dos papeles: (1) ser un mayordomo o agente de Cristo, dirigiendo como representante de Cristo, y (2) ser un siervo, sirviendo a los que dirige, manteniendo los dos papeles en equilibrio.

En el próximo capítulo consideraremos las ocasiones cuando parece que Dios está diciendo que no.


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