El espíritu impulsado por la iglesia por Allen Quist y Tim Robnet

Iglesia Dirigida por el Espíritu

Por Tim Robnett y Allen Quist

Capítulo 15

IMPLEMENTACIÓN DIRIGIDA POR EL ESPÍRITU: LA FE EN ACCIÓN

En todo este libro hemos presentado a los líderes un reto a buscar una relación personal de amor dependiente y continuamente creciente con Jesucristo, y de esa relación personal ser los siervos líderes en la vida de su iglesia y congregación. Les hemos retado a que como grupo oren, estudien, conversen, dialoguen, descubran y pongan por escrito lo que creen que es el propósito y misión de Dios. Les hemos retado para que descubran la visión de Dios para ustedes: la imagen verbal clara, única e inspiradora del ministerio que él se propone para ustedes y su iglesia o su ministerio por un tiempo, que será consistente con el propósito y misión de Dios.

Les hemos presentado a ustedes siervos líderes el reto de buscar un equilibrio en dos papeles: (1) ser mayordomos de Cristo, para dirigir al pueblo de Cristo para que realice el propósito y misión de Dios y su visión única para su iglesia o ministerio, y (2) ser mayordomos de Cristo para servir, amar, y edificar a los que ustedes dirigen. Es dentro del contexto de todos los capítulos previos que empezamos la consideración de la implementación.

LA IMPLEMENTACIÓN ES «FE» EN ACCIÓN

Supóngase que nuestra congregación pasa un año o dos aprendiendo la visión y plan de Dios para nosotros para instilar nueva vida a nuestra congregación. Nos reunimos, analizamos la congregación en cuanto a pasiones y dones, examinamos la comunidad buscando un perfil de necesidades, y llegamos a lo que pensábamos que era la visión única de Dios para nuestra congregación en esta temporada de la vida de nuestra iglesia. Con cuidado planeamos los pasos detallados, medibles, que daríamos para convertir en realidad la visión de Dios. Preparamos un presupuesto para asegurarnos de que podíamos pagar por el nuevo empuje. Dedicamos miles de horas de esfuerzo; pero nada sucedió. Exige fe producir un plan, pero se necesita gran fe para implementarlo; allí es donde está el riesgo.

Yo (Allen) me reuní con una iglesia en una situación similar a la que acabamos de describir. Habían hecho un prolongado análisis, realizado largas sesiones de oración y diálogo, y pasado horas redactando para concebir una visión y plan. (Dijeron que ya tenían una declaración de propósito y misión, que yo no vi). Puesto que la iglesia ya estaba en problemas cuando yo llegué, les pregunté qué hicieron cuando implementaron el plan que habían preparado. Respondieron que nunca lograron poner ni un pie en el plan; estaba en algún archivador recogiendo polvo. Debido a que nunca habían dado el primer paso, nada cambió de lo que habían querido que cambie.

Nada sucede con una visión y plan a menos que un líder dirija el paso de fe. Josué e Israel se habrían quedado en el lado oriental del Jordán si Josué no los hubiera guiado a dar los pasos de fe. Nuestra iglesia tendrá sólo un sueño de nueva vida si nunca se da ese paso de fe.

Dar esos primeros pasos de fe, y continuar dándolos, es lo que se llama implementación. Es el proceso de hacer una realidad la visión y plan de Dios para nosotros. La implementación es el ingrediente de «fe» en cualquier intención para hacer algo en forma diferente. Lea Hebreos 11 para ver «la fe» en acción.

Desdichadamente, la implementación de un plan (un cambio) a menudo se entiende muy mal.

Tal vez usted pregunte: «¿De qué está hablando? Hacer que un plan tenga lugar no puede ser tan difícil. Simplemente quiere decir empezar a dar los pasos propuestos en el plan».

Lograr una implementación de calidad dirigida por el Espíritu e impulsada por el Espíritu es mucho más que simplemente dar los primeros pasos. También tiene que ver con superar las barreras que encontraremos en el camino.

LA PLANIFICACIÓN DEL CAMBIO

Por años en la industria bancaria yo (Allen) tenía la responsabilidad de administrar varios cambios y cometí varios errores. Probablemente la equivocación más crítica que cometí fue dedicar toda mi atención a preparar un plan de acción para resolver cualquier problema con el nos viéramos. Había aprendido que los problemas eran la diferencia entre nuestra situación presente y la que deseábamos. Por consiguiente, todo lo que necesitábamos era decidir con precisión cuál era nuestra situación actual, y la ideal, y luego llegar a un plan de acción para hacer cambios.

Ese enfoque funcionó por un tiempo porque a nadie afectaba profundamente. Sin embargo, cuando empezamos la década de los 90 y la industria bancaria entró en lo que llamamos «manía de fusión», de repente el liderazgo estaba afectando profundamente otras vidas. Había muchos que estaban perdiendo o cambiando empleos, y experimentando toda la intranquilidad que viene con un cambio de trabajo.

Felizmente, el banco donde yo trabajaba se preocupaba por sus empleados. Poco después de un anuncio de fusión llegaron las noticias de un plan de transición; un plan para cuidar del personal sea que estuvieran siendo despedidos o que siguieran empleados. ¡Qué idea revolucionaria! Los líderes habían pasado tiempo concibiendo un plan para cuidarnos.

Admitimos que había una razón de negocios que explica una porción de la atención del banco. El banco no podía darse el lujo de un éxodo masivo de su personal. Sin alguna acción específica, hubiera tenido lugar un éxodo masivo.

El banco, sin embargo, fue mucho más allá de simplemente prevenir un éxodo masivo. Además de un paquete de compensación para todos los empleados despedidos, independientemente de su cargo, proveyó asesoramiento para empleos, respaldo para preparar hojas de vida, ayuda para buscar otros trabajos, y notificación con bastante antelación al tiempo cuando la gerencia despediría a las personas. El plan no eliminó la reacción de temor en las filas, pero hizo mucho para reducirlo, y a mí se me introdujo a un mundo completamente nuevo de administración del cambio y transición. Cristo usó una organización secular para introducirme a lo que ahora veo como necesario en muchas iglesias hoy: ayudar a las personas a enfrentar los temores que siguen a los cambios en sus vidas.

Sin embargo, Cristo no había terminado de enseñarme en cuanto a transiciones en las personas. Tres años después el siguiente banco en que yo trabajaba anunció su fusión, y de nuevo volví al asunto de administrar el cambio y transición. Nuestro Señor tenía más lecciones para que yo aprenda.

Durante esta segunda fusión y experiencia de administración de transición, tuve la oportunidad de intervenir más temprano. Este capítulo es en gran parte lo que aprendí de esas dos fusiones y transiciones; especialmente de la segunda.

LA IMPLEMENTACIÓN DIRIGIDA POR EL ESPÍRITU

Por favor, recuerde que usted es un siervo líder, con dos papeles igualmente importantes: ser mayordomo de Cristo en la vida de la iglesia y ser mayordomo de Cristo en las vidas de los de la congregación.

A menudo pensamos de la implementación como un trabajo orientado a un plan. Es más que eso. Es el trabajo de descubrir el propósito, misión y visión por igual. Incluso la actividad de determinar la visión de Dios para nuestra iglesia no tendrá lugar si uno o más líderes no dan el primer paso.

La redacción de una declaración del propósito, misión, y visión única de Dios para nosotros no resulta por accidente. Requiere de las personas apropiadas (que hacen a un lado sus agendas personales) y el mejor medio ambiente (en donde las personas se sienten razonablemente confortables). Requiere relaciones personales seguras (en donde las personas se sienten aceptablemente confortables las unas con las otras), estudió bíblico organizado y coordinado, un tiempo concentrado de oración, y un tiempo respetado de conversación en donde se protege la seguridad de cada persona.

El trabajo intencional y cuidadoso para descubrir en oración la visión de Dios es clave para lograr una declaración exhaustiva de propósito, misión y visión.

Un factor que a menudo se olvida al descubrir la visión de Dios para nosotros es el tiempo que requiere. No podemos apurar esto. Hemos oído de iglesias que han dedicado un año a la oración, estudio y conversación para llegar a la declaración de propósito y misión de Dios así como también su primera bien preparada declaración de visión. Es probable que otras iglesias tomen tan poco tiempo como una sola noche, aunque dudamos que una sola noche sea suficiente tiempo.

LA IMPLEMENTACIÓN DEL TRABAJO DE PLANIFICACIÓN

La planificación se parece mucho al descubrimiento de la visión; necesitamos las personas apropiadas, el mejor medio ambiente, relaciones personales seguras, estudio bíblico organizado y coordinado, un tiempo concentrado de oración, y un tiempo respetado de diálogo.

Sin embargo, el proceso de planificación es más complicado. El propósito y la misión son fuertemente teológicos. La visión es una mezcla. Algunas características de la visión son teológicas y otras tienen que ver con necesidades y problemas prácticos.

Debido a que la planificación trata de pasos prácticos para necesidades prácticas y problemas prácticos, consideraremos varios asuntos.

Evaluación de la comunidad

Puesto que las iglesias se ubican en comunidades y en barrios, parte de la planificación requiere que el liderazgo entienda la naturaleza de las personas a las que están llamados a ministrar. Esta será información tal como edad promedio y tamaño de la familia, número de padres solteros, diferentes trasfondos étnicos, cambios de población, tendencias económicas y el medio ambiente político.

La evaluación de la comunidad incluirá un vistazo a necesidades no atendidas, tales como pobreza, problemas de adolescencia, asuntos de padres solteros, familias jóvenes, envejecientes, hambre y educación.

Una vez que empecemos este tipo de análisis, hallaremos otros asuntos que será útil saber a fin de preparar el plan de la iglesia, especialmente el plan de Dios.

Una evaluación interna

La información interna de nuestra propia iglesia que será útil saber y entender al planificar puede incluir, pero no está limitada a:

La declaración de visión de Dios comparada con el plan de Dios

Como se explicó en el capítulo 13, el plan de Dios es la declaración de visión de Dios expresado en pasos medibles de acción. El descubrimiento del plan de Dios requerirá el mismo cuidado y diligencia que se necesita para descubrir la visión de Dios para nosotros.

Si parte de la visión de Dios para nuestra iglesia es un nuevo empuje evangelizador, el plan de Dios preparará pasos específicos medibles para poner en práctica esa visión. El plan puede incluir encabezamiento específico, tales como «Preparar un programa de entrenamiento en la evangelización» o «Formar liderazgo para el programa».

En el plan, y bajo el encabezamiento «Preparar un programa de entrenamiento», habrá pasos específicos de acción, medibles, que dar, tales como «Escoger a cinco de los mejores evangelistas de la congregación». Note que el paso es medible. Podemos decir cuándo empieza y cuándo se lo completa. Esto es clave en todos los pasos.

EL PRESUPUESTO

El presupuesto de Dios es el plan de acción de Dios expresado en términos de dinero: el costo de realizar el plan. Por favor, repase el capítulo 13 para ver una revisión del presupuesto. No tenemos la intención de entrar en detalles en la preparación del presupuesto. La explicación de la preparación de un presupuesto de calidad es tema que fácilmente llevaría un libro entero.

Su iglesia necesitará personas que son minuciosas, y que no toman atajos. Su iglesia necesitará personas que pueden tomar la montaña de información, analizarla (teniendo en mente el propósito, misión y visión de Dios), y preparar un plan y presupuesto para llevarlo a la práctica.

LA PRINCIPAL BARRERA A LA IMPLEMENTACIÓN DIRIGIDA POR EL ESPÍRITU

[ANTES DE CONTINUAR, PUEDE SER ÚTIL REPASAR LOS CAPÍTULOS 6, 8, Y 9].

En el «Valle de difícil dirección» nuestro líder nos dio una tarea: construir un sendero a una aldea en las montañas en donde la gente está muriéndose de hambre. Aunque tenemos muchos ayudantes de nuestro «Valle de difícil dirección» para ayudarnos, también tendremos una cantidad de opositores que nos estorbarán. Pero debemos amarlos y protegerlos a todos, incluso a los oponentes que intentaran detenernos o hacernos daño.

Durante la jornada en que estamos a punto de embarcarnos, consistentemente encontraremos a nuestros oponentes, el «interés propio» y «temor» de otros. Un oponente incluso puede ser otro líder. Los oponentes estarán en el camino, lanzándonos cosas, tratando de hacernos tropezar, tratando de confundirnos gritándonos y dándonos direcciones falsas, y tratando de asustarnos con falsos letreros de advertencia para que nos regresemos. Estarán escondidos de nosotros (evasión) o confrontándonos directamente (atacando). Pero por más grande reto que sean esos oponentes, no serán nuestro problema más difícil.

Nuestro problema más difícil serán los enemigos del «interés propio» y «temor» en nuestra propia mente y corazón. Nuestros en enemigos nos dirán que nos cuidemos nosotros mismos, que evitemos a nuestros oponentes, o que si no podemos evadirlos, que empuñemos nuestras espadas y escudos y nos defendamos. Nos dirán que no nos corresponde amar y proteger a nuestros oponentes. Si ellos no pueden unirse al grupo, es problema de ellos. Nuestros enemigos de dentro nos dirán que no nos merecemos esto; es injusto que nuestro líder nos pida que hagamos esto. Si él conociera a nuestros oponentes como nosotros los conocemos, él no nos habría pedido que los amemos y protejamos a ellos también.

Este breve relato describe las cosas como son cuando somos siervos líderes, siendo mayordomos de Dios, ayudando a las personas en la implementación del plan de Dios. Dios es el líder que nos ha pedido que implementemos su plan en particular mientras que amamos y protegemos incluso a nuestros oponentes: sus hijos que están en contra de su plan. El enemigo dentro de nosotros es real. Ese enemigo es la carne, que ya hemos explicado en este libro, y Pablo reveló en el capítulo 5 de su carta a los Gálatas.

Podríamos hacerlo más fácil para nosotros si retrocedemos del alcance del plan de Dios, que él nos pide implementar con su dirección. Recuerde que somos siervos líderes, con todo lo que sabemos que eso significa. Tenemos dos papeles y AMBOS necesitan nuestra atención. Es tarea del siervo líder dirigir y administrar la implementación del plan de Dios por un campo minado de oponentes, mientras que se lucha contra los enemigos en nuestra mente y corazón. La naturaleza más retadora de esta aventura es que la tarea que Dios nos ha dado es lograr que la iglesia tenga éxito en la implementación mientras que ama y protege a todos, incluyendo a todos nuestros oponentes. ¿Cuán probable es que haremos un trabajo perfecto en la tarea asignada? No es probable, pero esa es la tarea asignada.

¡Cómo le parece eso! Y usted pensaba que la implementación iba a ser pan comido.

PREPARACIÓN

Las siguientes son cinco sugerencias para los líderes al prepararnos para nuestros papeles en la implementación dirigida por el Espíritu:

  1. Recuerde nuestros dos nuevos papeles como siervo líder: a) ser mayordomo de Cristo, dirigir a su pueblo a realizar el propósito y misión de Dios, y su visión para la iglesia, y b) ser mayordomo de Cristo, para servir, amar y desarrollar a los que se dirige.

  2. Lea de nuevo el capítulo 9, concentrándose en las ideas para ayudar a las personas en sus temores.

  3. Compre y lea el libro Managing Transitions [La administración de transiciones] de William Bridges. Este libro es un libro práctico que cubre el tema de ayudar a la transición de personas, y lo cubre mucho más ampliamente de lo que podríamos hacer en este breve espacio.

  4. Sea sensible a nuestros propios temores (vuelva a leer el capítulo 8).

  5. Hable con Dios constantemente.

Uno de mis pasajes bíblicos favoritos sobre el temor es lo que Dios le dijo a Josué al entregarle el enorme trabajo de dirigir a su pueblo a la tierra prometida.

»Sé fuerte y valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que les prometí a sus antepasados. Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas. Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el SEÑOR tu Dios te acompañará dondequiera que vayas» .

Josué 1:6-9

Líderes creyentes, pienso que Dios está diciéndonos que seamos fuertes y valientes, y cuidadosos para obedecer. Dios nos está diciendo que no nos aterremos ni nos desalentemos; él está con nosotros.

Durante la segunda fusión de bancos mencionada arriba en este capítulo, nos dimos cuenta de que había un sentido de impotencia en el personal. La moral estaba más abajo que baja. Las personas estaban listas para darse por vencidas, lo que les habría hecho daño tanto a ellas como al proceso de fusión. Determinamos que sería bueno si pudiéramos proveer algo que les hiciera pensar hacia adelante, algo que ayudara a las personas a pensar con optimismo en cuanto al futuro, y el presidente pensó que era bueno y ético hacer algo por el personal. Decidimos proveer entrenamiento.

¿Por qué va alguien a capacitar a personas que se van? ¿Cuál es el pago de eso? Contrario a lo que uno pudiera pensar, hubo un pago. Para la compañía, resultó en una participación más fuerte en el proceso de fusión, y era consistente con los valores corporativos. Adicionalmente, sabiendo que el liderazgo en efecto se preocupaba ayudó al personal a sentirse más valioso. Empezaron a pensar con mayor optimismo en cuanto al siguiente paso en sus vidas. Era lo que había que hacer.

Si desarrollar a las personas pudo ayudar a empleados bancarios despedidos, ¿qué podría hacer para creyentes que atraviesan su transición y su temor resultante?

EL DESARROLLO DE PERSONAS COMO PARTE DE UNA ESTRATEGIA DE IMPLEMENTACIÓN

Desarrollar a las personas durante la implementación del plan de Dios tiene dos beneficios: 1) ayudará a los líderes, personal y a la congregación a adoptar pensamiento de posibilidad, y 2) proveerá una fuente de nuevos líderes de calidad para el tiempo de crecimiento que experimentaremos debido al cambio.

Pensamiento de posibilidad

A menudo durante la transición de una organización, incluyendo una iglesia, la gente empieza a pensar hacia atrás cuando todo era seguro, en las cosas como eran. Es una reacción normal.

Capacitar a las personas, especialmente con un plan de desarrollo diseñado en forma singular para cada individuo, ayudará a las personas a empezar a pensar en cuanto a posibilidades, incluyendo nuevas maneras en que Dios podría usarlas. Ayudará a las personas a empezar a pensar de sí mismas en forma diferente, viéndose como parte de la visión de Dios para la iglesia. Cada persona es singular en la iglesia y necesita saberlo.

Líderes para el futuro

En el futuro nuestra iglesia necesitará nuevos líderes, bien sea para atender a los miembros adicionales de nuestra congregación o para reemplazar a los líderes existentes que se van. La única manera de evitar la necesidad de nuevos líderes es cerrar nuestra iglesia o permitir que se muera lentamente.

Sin embargo, si nuestra iglesia está creciendo, no puedo pensar de una mejor manera de hallar nuevos líderes que cultivarlos nosotros mismos. Es asombroso cuán pocas iglesias tienen un plan de desarrollo de liderazgo. Si somos una de ellas, la implementación de un plan de desarrollo simultáneamente con la implementación de la nueva visión de Dios para nuestra iglesia será una bendición doble.

Un ministerio de desarrollo de líderes en nuestra iglesia es un ministerio de renovación, un ministerio de mejora de la moral, un ministerio de crecimiento y un ministerio de pensamiento de posibilidad. Un ministerio de desarrollo de líderes es un ministerio del cual brotarán futuros pastores, misioneros, directores de escuela dominical, ancianos, diáconos, directores de adoración, y familias más fuertes. Un ministerio de desarrollo de líderes hará mucho para proveer una fuente fuerte de liderazgo que aceptará las responsabilidades de liderazgo futuras.

ASÍ QUE, ¿CÓMO PONEMOS EN PRÁCTICA LA IMPLEMENTACIÓN DIRIGIDA POR EL ESPÍRITU?

A estas alturas tenemos el propósito y misión de Dios, y tenemos la visión única de Dios para nuestra iglesia. También tenemos un equipo cuidadosamente seleccionado de líderes y una estructura en la cual dirigir. Nuestros líderes han abrazado sus nuevos papeles como siervos líderes además de tener la destreza para lidiar con sus propios temores y los temores de otros.

Hay cuatro cosas esenciales para nuestra iglesia para llevarnos a una implementación dirigida por el Espíritu:

  1. Conocimiento y una pasión por el propósito y misión de Dios, así como también por la visión única de Dios para nuestra iglesia.

  2. Líderes que en forma individual y como grupo pasen tiempo con Dios en la Biblia, en conversación con él (oración) con el propósito de amar más a Jesucristo, y permitir que su amor fluya por medio de nosotros a otros.

  3. La disposición y habilidad para planear, hacer un presupuesto, e implementar los cambios que Dios nos guíe a hacer.

  4. Siervos líderes con dos papeles: 1) ser mayordomo de Cristo, para guiar a su pueblo para realizar el propósito, misión y visión de Dios para la Iglesia, y 2) ser mayordomo de Cristo para servir, amar y desarrollar a los que se dirige.

EL EQUIPO DE IMPLEMENTACIÓN NECESARIO

Para facilitar la implementación necesitaremos líderes preparados para el papel de implementación. Sugerimos tres grupos más un individuo.

1. El liderazgo básico principal de nuestra iglesia deben ser los siervos líderes básicos. Sus papeles son ser

2. Líderes de ministerio con papeles clave tanto para dirigir el ministerio como para facilitar el cambio; para ser entrenados a cabalidad como servidores líderes con la tarea de

3. El ministro y equipo de desarrollo de liderazgo:

4. Una persona en el cargo temporal de siervo líder principal:

TODO ES CUESTIÓN DE DIOS

No le hemos dado todo lo que necesitaba para tener destreza al planear e implementar. Hay una cantidad de excelentes recursos disponibles para ayudarle. Lo que sigue es apenas una muestra de lo que hay disponible.

El libro de Bobb Biehl titulado Masterplanning [Cómo trazar planes maestros] provee pasos específicos, un cuadro para ayudarle, y sugerencias en cuanto a procedimientos y mucho más.

El libro de Aubrey Malphurs Advanced Strategic Planning [Planificación estratégica avanzada] provee un modelo comprensivo de planeamiento estratégico.

Sugerimos que busque algún software de proyecto que le ayude a organizar y administrar los intrincados detalles de un plan: asignar recursos, administrar enlaces, rastrear progreso, y promover comunicación. Si decide usar software para ayudarle, le sugerimos que dé la tarea de administrar el software a una o dos personas como respaldo para los siervos líderes básicos.

No es nuestro objetivo darle o dirigirle a una forma o modelo específico de liderazgo. Es nuestra oración que cualquiera que sea la forma o modelo que usted escoja usar, recubrirá todo el proceso con el amor de Cristo y su soberanía sobre su iglesia y las vidas de sus hijos y su llamado para que vaya a él, para que le ame con todo lo que es, que ame a otros y que vaya y haga discípulos.

La iglesia no es un club de servicio ni una empresa comercial que se pueda dirigir y administrar usando sólo destrezas y principios. La iglesia es especial en la creación de Dios, y Cristo es la Cabeza de la iglesia. Cristo debe dirigir su congregación, y usted es su siervo líder.


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