El espíritu impulsado por la iglesia por Allen Quist y Tim Robnet

Iglesia Dirigida por el Espíritu

Por Tim Robnett y Allen Quist

Capítulo 14

LA ORGANIZACIÓN DEL EQUIPO

Hace una década yo (Tim) entré en una oficina, en un segundo piso, para el festival evangelizador en Galesburg, Illinois, con Dan Owens. Dan no estaba organizando el evento de evangelización masiva, pero se preocupaba de que había que realizar mucho en preparativos para esta cruzada venidera. Un hombre de negocios local había invitado a Dan que fuera. Incluso con una pasión por los perdidos de su ciudad, este amado hombre de negocios carecía de los dones administrativos necesarios para desempeñar la misión. Tenía un sueño, pero no la destreza para realizar el sueño. Fue cómico entrar en una situación así y darnos cuenta de que la única esperanza era que Dios actuara.

No había ninguna organización o estructura evidente, así que la Asociación Luis Palau contribuyó con un administrador muy experimentado para que ayude. Pero, francamente, fue la obra de Dios por la fe de un hombre más que la destreza de cualquiera de nuestro equipo. Sí, el Espíritu de Dios en efecto se mueve en maneras misteriosas a menudo. Sin embargo, de rutina Dios obra mediante personas talentosas de su iglesia.

Pablo dejó a Tito en Creta para «para que pusieras en orden lo que quedaba por hacer y en cada pueblo nombraras ancianos de la iglesia, de acuerdo con las instrucciones que te di» (Tito 1:5). La exhortación implica que Tito tenía asuntos inconclusos que atender; obra que Pablo había empezado. Tito tenía que corregir lo que andaba mal y resolver problemas; básicamente, poner orden y estructura en una situación caótica. Nombró hombres para continuar manteniendo el orden en la vida de la iglesia. Pablo enseñó a la iglesia de Corinto que Dios había dado a algunos el don de administración para fortalecer a la iglesia que necesita orden y dirección. La lista de dones de la iglesia que Pablo da incluye el liderazgo. Dios llama a los que dirigen a la iglesia a que lo hagan con diligencia (Romanos 12:8). El don de liderazgo quiere decir que alguno se levanta al frente y señala el camino.

La estructura es para la iglesia lo que el esqueleto es para el cuerpo. Un cuerpo flaco carece de músculo, y eso hace el esqueleto abiertamente obvio. Un cuerpo obeso camufla cualquier esqueleto, mientras que pone extrema presión sobre el esqueleto. Un cuerpo saludable muestra la carne y hueso en proporciones equilibradas. La iglesia u organización cristiana que tiene en estructura y organización en equilibrio con visión y recursos tendrá eficacia y eficiencia. Cuando la organización continúa debatiendo roles, prioridades y regularmente trata de «reorganizarse», entonces el proceso de administración está fuera de balance.

Los conflictos en las relaciones personales dentro de la iglesia a menudo surgen porque las personas están confusas o frustradas. Cuando los líderes descuidan la estructura organizacional, el medio ambiente del ministerio es inseguro y confuso. Los ministerios con demasiada estructura a menudo impiden que las personas y nuevas ideas se sientan bienvenidas. ¿Cómo podemos saber si la estructura del ministerio o iglesia de uno es saludable? Mire las señales.

LOS PROYECTOS SE HACEN

Cuando las personas están organizadas apropiadamente, llegan a ser eficientes y eficaces para realizar las tareas que se les pide. Las iglesias estructuradas apropiadamente hallan que las personas trabajan juntas y realizan las tareas asignadas con un sentido de facilidad y armonía. La Asociación Luis Palau tiene un programa de voluntarios de primera clase. Docenas de voluntarios dan miles de horas cada año para ayudar a la Asociación Palau para realizar una cantidad de ministerios principales. Un ministerio que consume mucho tiempo es el ministerio de correspondencia directa. Los voluntarios preparan y franquean miles de cartas todos los años. ¿Qué hace de esto un programa exitoso? Los coordinadores de voluntarios hacen un trabajo estupendo para organizar a las personas: explican con claridad las tareas, se aseguran de que los recursos estén a la mano con facilidad, proveen refrescos, mantienen un medio ambiente bien iluminado y limpio para los voluntarios, y se hace contactos con ellos con mucha antelación. También, un reconocimiento público les anima a mantener su dedicación al equipo.

SE VALORA EN ALTO GRADO A LAS PERSONAS

Cuando las personas se sienten apreciadas, darán la hora adicional, irán la segunda villa, y trabajarán en situaciones menos que ideales. El ministerio no es simplemente cuestión de tareas, sino cuestión de personas que desean ser productivas y que se aprecian sus esfuerzos. Cuando hay en su lugar un sistema para demostrar que se valora a las personas por sus esfuerzos, ellas harán todo lo posible para realizar las tareas que se les pide. Cuando las personas se sienten bien recibidas y queridas, el aire se llena de conversaciones y las caras de las personas tienen expresiones agradables. Se valora las personas debido a que los supervisores se lo dicen así. Se las recompensa con palabras de afirmación y reconocimiento público por servicio y logros. Los reconocimientos por servicio demuestran que la organización valora a las personas. Los reconocimientos públicos por un trabajo bien hecho, sacrificios hechos, e ideas innovadoras contribuyen a que un equipo sobresalga en todo lo que hace.

Cuando viene una crisis a algún miembro individual del equipo, la reacción de los demás miembros del equipo demuestra el valor del individuo para el equipo. Un querido amigo hace poco me comentó que cuando su esposa enfrentó una crisis de salud, sus compañeros de trabajo le extendieron mucha gracia y respaldo a él y su esposa. ¿Por qué? Porque valoran en alto grado a las personas y las relaciones personales. ¿Qué le dio eso a mi amigo? Seguridad en un tiempo de gran estrés y dolor. El valor institucional —que las personas son importantes— le dio fuerza y esperanza en un momento crítico. El amor de Dios necesita brazos para abrazar y hombros en que apoyarnos. ¿Valora usted a las personas en alto grado?

LOS PROBLEMAS SE RESUELVEN

La organización apropiada promueve la solución de problemas de todo tipo y tamaño. Las estructuras saludables dentro de la organización proveen comunicación excelente y colaboración para resolver problemas. Las organizaciones con diez miembros o con diez mil miembros son saludables cuando pueden resolver todo tipo de problemas. Para tener una estructura saludable se necesita líneas claras y positivas de comunicación. Nada es más frustrante en un ambiente organizacional que cuando uno no sabe a quién pedirle una respuesta para el problema. Sin embargo, cuando hay papeles y responsabilidades claras que bosquejan quién se relaciona con quién, por cuáles razones, y con amplios recursos, entonces un medio ambiente saludable de gracia promueve relaciones personales sanas y gente productiva.

Hace poco yo (Tim) estaba buscando una hoja de vida actualizada de un líder en nuestra organización. El departamento que anteriormente atendía esos asuntos ya no existía. Lo que había estado bajo un cierto departamento ahora estaba bajo varios departamentos. Así que una llamada telefónica llevó a otra, algunas dentro de la oficina y otras al otro lado de la nación. Pero al fin del día, nadie sabía quién era responsable por qué. A la larga mis preguntas recibieron respuesta y yo recibí la hoja de vida, pero a costo de demasiadas horas.

En contraste, cuando las personas saben a dónde ir y a quién preguntarle para resolver problemas, tanto los individuos como el equipo dentro de la organización sobresalen.

LA COMUNICACIÓN ES ABIERTA Y CLARA

Por comunicación queremos decir verbal o escrita, a corto o a largo plazo, en la oficina o de viaje, en privado o en público. La comunicación es para las relaciones personales lo que la sangre es para el cuerpo, dice nuestro amigo Bobb Biehl. Sin comunicación clara, regular, y emocionalmente conectada entre todos los miembros del equipo, la confusión y el conflicto florecerán. La comunicación saludable fomentará el cultivo de relaciones personales, la solución de problemas, y la realización de los proyectos. Con comunicación saludable las personas serán más felices y más sanas.

La comunicación pobre produce una ruptura en las relaciones personales. Cuando las relaciones personales se deterioran, las personas pierden la confianza y se ponen a la defensiva. Son más proclives para esconder sus sentimientos, ideas y contribuciones para resolver problemas. A la larga esa cobertura de sentimientos estallará en arranques indebidos de ira, amargura y acusaciones. Palabras malsanas cultivarán sentimientos de resentimiento y amargura. Un ciclo de culpa promoverá actitudes de crítica, y un espíritu de juicio invadirá la organización.

Sin embargo, cuando los líderes reciben de buen grado la comunicación de sentimientos e ideas, éxitos y fracasos, esperanzas y tristezas, las personas florecerán en sus relaciones interpersonales. El equipo se sentirá bien en cuanto a sí mismo. Las personas expresarán creatividad y esperanza para el futuro. Todos lo harán mejor. El equipo será productivo.

LOS LÍDERES TIENEN UNA OPCIÓN

Los líderes tienen un papel único para formular cómo se realizará la visión. El capítulo 13 consideró la planificación. El planeamiento y la estructura (organización) requieren interacción consistente. Se puede desarrollar la estructura antes, al mismo tiempo, o después de la planificación. La realidad importante es que estos dos componentes del liderazgo organizacional deben trabajar juntos.

Uno de los pasos clave para formular el plan es definir cómo se estructurará el ministerio a fin de cumplir la visión. Uno de estos primeros pasos es determinar de cinco a siete aspectos en los cuales se concentrará el ministerio. ¿Cuáles son los aspectos principales del ministerio? ¿Cuáles agrupaciones específicas haremos para formar los equipos de ministerio?

Típicamente, una iglesia puede dividir las responsabilidades de acuerdo a los niveles de temas o edades (fases de la vida). Por ejemplo, una iglesia puede tener ministerio infantil, ministerio para adolescentes, ministerio para adultos, culto, misiones y administración. Podría haber una estructura que se parece a esto: culto, alcance, educación, misiones y administración. Obviamente, hay subgrupos bajo cada enfoque principal, pero los grupos por edad o por tema son las maneras típicas de estructurar el ministerio.

La organización paraeclesiástica o misionera podría adoptar un enfoque geográfico o temático a la estructura, dependiendo de lo que el liderazgo decida que es importante. Recomendamos no más de cinco a siete divisiones principales (departamentos) en una organización.

Una vez que decidimos el formato o estructura básica, entonces debemos hacer un número de preguntas clave. Consideremos unas pocas de estas preguntas clave:

  1. ¿Quién es responsable por qué? Dentro de cada división principal o departamento, los individuos asumirán papeles y tareas específicas. Es necesario aclarar lo que usted quiere que cada persona haga. Esto define en qué proyectos participa o dirige la persona. La pregunta «qué» considera las tareas reales en que la persona participará.

  2. ¿Quién es responsable por quién? Esta pregunta considera al equipo en términos de relaciones personales. Es preciso definir quién trabajará con quién y quién supervisará a quién. El enfoque aquí no es en las tareas, sino en las relaciones personales. Por consiguiente, el supervisor necesita atender cuestiones que tienen que ver con sentimientos, y no sólo resultados. Lo que una persona hace es importante, pero más significativo para los que están en el ministerio, levanta la cuestión de cómo le va a la persona. ¿Qué está aprendiendo la persona? ¿Cómo está creciendo esa persona?

  3. ¿Tenemos a las personas apropiadas, en el lugar apropiado, en el momento apropiado, con la responsabilidad es apropiada? Una cuestión de «encajar» se levanta para todos al mirar a la iglesia como un cuerpo que trabajan junto. No hay nada más frustrante que tratar remplazar un tornillo perdido y darnos cuenta de que el nuevo es del tamaño equivocado. Como dice el dicho: «No se siente bien siendo gallina en corral ajeno». Los líderes a menudo pedirán a algunas personas que sirvan en ministerios específicos debido a la gran necesidad. Esto puede estar bien por un corto período de tiempo, pero a la larga, las personas florecen debido a que «su encaje para el ministerio se complementa con sus dones, talentos y llamamiento».

HERRAMIENTAS PARA FACILITAR A LAS PERSONAS QUE REALICEN SUS TAREAS

¿Qué herramientas necesita para responder a la pregunta: «¿cómo se estructurará el ministerio?» Primero será un cuadro organizacional. Este cuadro intenta poner en formato gráfico las relaciones personales y las responsabilidades de los que sirven en el ministerio. La función más básica de un cuadro organizacional es responder a la pregunta: «¿Cuál es el cuadro en grande?» ¿Cómo se organizarán los aspectos principales del ministerio? ¿Qué enfoques del ministerio continuarán funcionando por años por venir?

El cuadro organizacional también responde a la pregunta: «¿quién es responsable por qué?» Pone en formato gráfico al personal que participará. Junto con el enfoque principal del ministerio, la tabla organizacional tendrá nombres asignados a cada ministerio específico.

Varios factores pueden contribuir a que usted comprenda la salud de su organización. Al mirar a la tabla organizacional, hágase estas preguntas:

  1. ¿Hay alguna persona responsable por más de cinco a siete aspectos?

  2. ¿Hay alguna persona supervisando directamente a más de cinco a siete personas?

  3. ¿Alguna persona tiene que dar informes a más de una persona?

  4. ¿Está cada persona relacionándose a un equipo en su nivel de responsabilidad?

Si usted puede contestar que sí a cualquiera de estas preguntas, entonces usted se encamina a un resultado insalubre.

Otra herramienta para atender la pregunta «quién» es tener descripciones claras de trabajo para cada persona. Esto se aplica no sólo a los empleos pagados, sino también a los voluntarios que trabajan en la iglesia. Una iglesia llama al formulario para los voluntarios una hoja de enfoque del ministerio. Esto permite al líder del ministerio bosquejar, conversar y evaluar constructivamente a cada persona.

HERRAMIENTAS PARA AYUDAR A LAS PERSONAS EN SUS RELACIONES PERSONALES

Los líderes facilitamos relaciones personales saludables cuando nos dedicamos a estudiar las personalidades, dones espirituales, experiencias en relaciones personales, e historia de ministerio de las personas. Las herramientas que ayudan a evaluar el estilo de personalidad de una persona mejorarán la comprensión de su conducta, reacción, relaciones personales y consagración a las tareas y a las personas. Preferencia de roles, DISC, Meyers-Briggs y TJTA son algunas de las herramientas que pueden ayudar en este análisis. Tratar de entender a otros antes de entenderse uno mismo viene como una máxima de Stephen Covey.2 El líder que aplica esta máxima mediante una aplicación exhaustiva y sistemática a la organización hallará personas mucho más deseosas de servir cuando se les entiende por lo que realmente son.

Las herramientas, sin embargo, nunca pueden reemplazar el tiempo que se dedica a cultivar relaciones personales saludables y productivas. Como Allen dijo antes, el tiempo de calidad resulta sólo como un producto colateral de la cantidad de tiempo. Por consiguiente, para tener y cultivar relaciones personales saludables de ministerio, los equipos deben pasar tiempo juntos en una variable contextos. El ministerio sólo en un ambiente de oficina limita el conocimiento el respeto de los demás que tiene uno. Pasar tiempo social da un mayor nivel de aprecio por el bienestar de la persona.

A mí (Tim) me encantaba trabajar con la administradora de nuestra oficina, Freda, hace algunos años en la Iglesia Bautista Palm Springs. Ella tenía múltiples talentos y había sido bendecida con corazón apasionado por Dios y las personas. Pero ver a Freda en el contexto de su hogar me abrió los ojos en realidad. Una vez que fui a visitarla a ella y a su esposo, aprendí que Freda no era hábil sólo en las relaciones personales, sino también tenía gran talento como artista, expresándose en una multitud de artes manuales creativas.

La madurez y amplitud de experiencia de la vida de Freda traía sabiduría de la vida real a las reuniones de personal. Ella entendía cosas prácticas tales como cuánto tiempo se necesitaría para realizar una tarea específica. Ella tenía la gracia y sabiduría de preguntar: «Pastor: ¿Podemos incluir a algunas de las señoras de la iglesia para que me ayuden a enviar la carta circular de la iglesia?» Esta noción no sólo nos ayudó a completar una tarea tiempo, sino que también les dio ministerio significativo a un puñado de mujeres mayores que disfrutaban del lado social de su trabajo.

UN PROBLEMA RADICAL CON LA ORGANIZACIÓN

En latín radical quiere decir «a la raíz».3 A la raíz de mucha confusión en la vida de la iglesia está el descuido de la consideración de la obra del Espíritu Santo en la administración de la iglesia. Esta confusión y desorganización surge de varias fuentes.

  1. Los que no tienen el don de administración intentan administrar los asuntos de la iglesia. Esto produce caos. La gente se confunde. No se alcanzan las metas. La gente tiende a estar en conflicto. El enfoque del ministerio anda en varias direcciones. No se administra bien a las personas. Los líderes visionarios pueden convertirse en maníacos del control, y no permiten que otros participen en la administración de los grandes sueños y planes.

  2. Algunos dicen que no es necesario organizar la iglesia. «Dejen que el Espíritu dirija». En su mayor parte lo que sucede en esas iglesias se puede resumir en la frase: «Empezamos bien». Pero terminar un proyecto, desarrollar un ministerio, crecer hacia la madurez son pensamientos que se esfuman rápidamente.

  3. «Todo se debe hacer decentemente y en orden» cuelga como un cartelón invisible sobre el frente de algunos centros de adoración. El espíritu de estructura, proceso y orden puede dominar la vida de una congregación. Aunque algunos pueden sentirse seguros en ese medio ambiente, con mayor probabilidad se convertirán más en una máquina que en una comunidad.

Debemos reconocer a aquellos que el Espíritu Santo ha dotado con dones administrativos y colocarlos en cargos para que usen sus dones a fi n de servir a la iglesia. ¿Cómo se puede hacer esto?

  1. Provea capacitación en la iglesia local para los que tienen estos dones, mediante escuelas y seminarios bíblicos que educan a las personas para tal ministerio. A menudo las escuelas y colegios evangélicos no preparan a las personas con estos talentos. Mucho del patrón en la última década o algo así ha sido reclutar a alguien del mundo de los negocios y colocarlo en el papel de administrador de la iglesia o escuela evangélica. Sí, el Espíritu da a estas personas el don de administración, pero a menudo carecen de la capacitación concentrada para el ministerio dentro de la iglesia y organizaciones cristianas.

  2. Busque activamente a los que tienen estos dones para que sirvan en la iglesia y organizaciones cristianas. Presente a los creyentes adultos que tienen estos dones el reto de que consideren dejar sus cargos seculares para servir en la iglesia, organizaciones cristianas u organizaciones misioneras.

  3. Ponga a las personas con estos dones en las juntas de directores de iglesias y organizaciones cristianas con el propósito de aprovechar su perspectiva, experiencia y talento. Muchas iglesias y ministerios cristianos están dominadas a nivel de juntas por personas experimentadas y talentosas en el aspecto de enseñanza, pastorear, fe, etc., y por consiguiente carecen del consejo de personas experimentadas y sabias en administración.

  4. Deje en libertad a estas personas para que dirijan y manejen la iglesia. A menudo los líderes no les dan a las personas que tienen estos dones la libertad para en realidad organizar la iglesia. Los que tienen dones en la administración necesitan el respaldo y afirmación del pastor o junta para tener libertad para administrar según Dios les ha dotado.

El permitir que aquellos a quienes el Espíritu Santo ha dotado organicen y manejen la iglesia u organización paraeclesiástica puede dar tremenda libertad. Los pastores y juntas de iglesia necesitan identificar y dejar en libertad a las personas con estos dones. La iglesia hallará una experiencia mucho más saludable y feliz de ministerio cuando esto suceda.

Luis Palau es un evangelista dinámico y altamente eficaz. Las ideas creativas y grandes visiones nunca cesan para Luis. Al lanzar su propio ministerio en 1977, Luis vio un continuo ir y venir de empleados hasta que dejó las principales tareas administrativas del ministerio a David Jones, ahora principal gerente financiero y vicepresidente de administración. David tiene la capacidad de filtrar y poner en prioridad la visión. Entiende el proceso y aclara roles y relaciones personales. Reconoce la necesidad de recursos para lograr la multitud de proyectos. En todo el Espíritu Santo ha dotado a David como administrador en aspectos que Luis no lo es. Cuando un equipo de individuos con dones únicos (del Espíritu Santo) se reunió alrededor de Luis Palau, su ministerio empezó a florecer. El Espíritu de Dios obra por medio de personas y estructuras para multiplicar los ministerios.


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