El espíritu impulsado por la iglesia por Allen Quist y Tim Robnet

Iglesia Dirigida por el Espíritu

Por Tim Robnett y Allen Quist

Capítulo 13

PLANIFICACIÓN

Por treinta y cinco años yo (Allen) trabajé en bancos bajo el martillo del plan de negocios. En el último trimestre del año el plan de negocios se convertía en el centro de nuestro enfoque, y por buena razón. El plan era la norma por la que se nos medía al año siguiente. Si uno era demasiado agresivo en el plan, entonces tenía que vivir con eso por todo un año; así que uno no quería ser demasiado confiado. Por otro lado, si era demasiado conservador en el plan, siempre había la posibilidad de que la administración del banco le ayudaría a preparar un plan más agresivo; más agresivo de lo que uno lo haría por uno mismo.

El plan de negocios incluía lo que uno o el equipo de uno proyectaba como ventas (visión), lo que se proponía alcanzar con las ventas proyectadas (plan de acción), y cuánto costaría ejecutar el plan (presupuesto). El propósito del plan de negocios es poner estructura al proceso de lograr los propósitos y misión de la organización.

INGREDIENTES DE UN PLAN DE MINISTERIO

Un plan para la iglesia o plan de ministerio es similar en filosofía al plan de negocios de un banco. Incluye una declaración en palabras de lo que Dios quiere que hagamos en el siguiente período de tiempo (visión, que se explicó en el capítulo previo), los pasos reales que vamos a dar y lo que será el resultado de esos pasos (plan), y cuánto costará ejecutar el plan (presupuesto).

Cómo describimos en el capítulo 12, si tenemos una moneda con un lado rotulado «La visión de la iglesia», el otro lado estaría rotulado «el plan». En cierto sentido, el plan y la visión son complementarios, excepto que la visión consiste en palabras que tienen la intención de inspirar, motivar, educar y enfocar a nuestra congregación. El plan es la visión indicada de maneras que dirigen la acción, influyen en la conducta, proveen algún sentido de objetividad, y proveen una base para evaluar los resultados. Como se indicó a fin del capítulo 12, el plan pregunta: «¿Cuáles son los pasos específicos medibles necesarios a corto plazo para realizar esta visión dentro del contexto del propósito y misión de Dios por medio y en nosotros?»

El plan tiene los seis ingredientes mencionados en el capítulo 12 en común con la visión. En lo que sigue, por favor tenga presente que todo lo que hemos presentado en cuanto al amor de Dios, el mandamiento de amar a Dios, y el mandamiento de amar a otros debe ser evidente en cualquier plan que se desarrolle o implemente.

1. El plan viene de Dios

Si el plan se basa en la visión, y la visión viene de Dios, entonces el plan es el plan de Dios. El plan incluirá pasos específicos que permitirán el llamado global de Dios de amar a otros. El plan hará lugar para los dos papeles del líder: (1) ser mayordomo de Jesucristo para guiar a su iglesia adonde él les dirige que la guíe (visión de Dios), y (2) ser mayordomo de Cristo para servir, amar y edificar a las mismas personas que el líder está guiando (amar a otros), y mantener ambos papeles en equilibrio. El plan también hará lugar al temor de otros líderes y el temor de los que son dirigidos. El plan será desarrollado por los líderes cuyo afecto por Cristo, antes que por sí mismos, es el afecto impulsor en sus vidas.

El plan y su desarrollo se centran en la relación personal de amor dinámico con Jesucristo y todo lo que esa relación personal implica.

2. El plan es singularmente nuestro

Puesto que la visión es singularmente nuestra, y el plan consiste en los pasos de acción que daremos para realizar la visión, el plan será singularmente nuestro; nuestro, como individuos, como iglesia, o como ministerio. La cita de Jan Johnson del pastor y autor Peter Lord se aplica aquí, como se aplicó en la sección sobre la visión.

3. El plan tiene que ser claro y proveer dirección

Así como la declaración de visión provee una clara dirección en cuanto a lo que Dios está dirigiéndonos a hacer y a dónde nos está dirigiendo para que vayamos, el plan hace lo mismo, sólo que expresado en pasos medibles. Para que un plan sea útil debe proveerles a las personas la información en cuanto a las acciones específicas que harán. Los pasos tienen que estar expresados de tal manera que podamos saber en dónde empieza cada paso y cuándo cada paso queda completo. De otra manera los pasos son sólo intenciones.

4. El plan proveerá energía y es medible

Es difícil emocionarse por lograr algo cuando no sabemos específicamente lo que estaremos en realidad haciendo. Es más, si no sabemos en forma específica lo que vamos a estar haciendo, con probabilidad estaremos nerviosos al respecto. El plan provee esa información. Como resultado, el plan reducirá la tensión, minimizará la confusión, ayudará a los líderes a coordinar a las personas, y pondrá tracción a la visión. Una visión sin un plan sigue siendo sólo visión, interesante pero no logra nada.

Puesto que el plan es medible, ayudará al liderazgo a mantener la visión en curso.

5. El plan es por una temporada

Una de las cosas hermosas de un plan es que es por un período específico. Si compra software de planificación, notará que presenta un calendario en el que uno puede preparar el plan. La planificación es por definición orientada al tiempo y, por consiguiente, por una temporada.

Su plan puede ser para una visión a corto plazo, como por ejemplo un proyecto. El plan puede ser por un año, varios años o incluso décadas (aunque para que un plan dure décadas, recomendamos dividirlo en incrementos más breves).

6. El plan es importante (provee una medida objetiva de la visión del sujeto)

La declaración de visión es subjetiva. No se puede saber específicamente cuándo se empieza o termina la visión. Este es uno de los propósitos poderosos del plan. Debido a que el plan se expresa objetivamente en pasos, provee una medida objetiva de la visión subjetiva. Da a los líderes y administradores algo concreto que seguir.

Cuando la visión es la visión de Dios para nosotros, entonces el plan, con la dirección de Dios, será el plan de Dios y el presupuesto (que es parte del plan) será el presupuesto de Dios. Es importante recordar esto en toda la planificación. Después de todo, somos mayordomos de Dios.

PARTES DE UN PLAN

El plan tiene tres partes:

TODAS LAS IGLESIAS PLANEAN

Todas las iglesias planean. Esa es una afirmación audaz. Nos decimos que eso no es verdad, porque nuestra iglesia no tiene un plan. Todos los años las cosas siguen tal como son. Sin embargo, siga leyendo y permítanos explicar que todas las iglesias planean.

Una iglesia, llamémosla la iglesia ABC, usa un proceso sencillo para preparar un plan único para ella. Esta iglesia quiere asegurarse de que su plan se basa en la visión de Dios para ellos y no simplemente en las cosas como de costumbre. Así que a cada director de ministerio de la iglesia ABC se le pide que presente una visión y plan para el año venidero por escrito y en persona a la junta. Deben prestar atención especial a los cambios en dirección del año previo y explicar por qué recomiendan los cambios. Durante la presentación en persona, que acompañó a la presentación escrita, la junta pudo hacer preguntas para asegurarse de que entendían la visión y plan del director de ministerio. También pudieron ajustar la visión y el plan si se desviaba del propósito y misión de la iglesia.

Una vez que todos los directores de ministerio convinieron en la visión y el plan, se consideró el lado financiero. Cada director de ministerio dio una proyección de los costos totales del ministerio para el próximo año basado en la visión y el plan. Una vez que la junta finalizó el presupuesto anual, a los directores se les pidió que prorrateen las cifras anuales para los doce meses del año, basados en su plan. La iglesia ABC terminó con una visión, plan y presupuesto en el que todos concordaron.

Probablemente usted se da cuenta, como nosotros, que no todas las iglesias planean de esta manera. Es más, muy pocas de las iglesias que hemos visitado sigue el método de la iglesia ABC, excepto las que por obligación deben seguir pautas denominacionales. La tabla de la página que sigue pone a las iglesias en grupos basados en nuestro cálculo del tamaño relativo de cada grupo.

Tristemente, creemos que los grupos A y B abarcan la mayoría de las iglesias que están en declinación o estancadas.

¿Recuerda lo que dijimos en cuanto a la visión en el capítulo 12? Leímos que Dios le dio a Josué e Israel la visión de tomar a Jericó y lo inspiradora que fue esa visión . A estas alturas usted tal vez esté pensando en la clase de visión Jericó que Dios puede haberle dado a usted y a su iglesia, o a los dos. Jericó era una visión enorme. Sin embargo, por favor recuerde que Dios también le dio a Josué un plan detallado para derrotar a Jericó. Los principios que podemos recoger de este plan deben estremecer nuestras iglesias hasta de la médula.

TODAS LAS IGLESIAS PLANEAN

EL PLAN PARA DERROTAR A JERICÓ (JOSUÉ 1—6)

Dios les dio a Josué e Israel direcciones específicas para derrotar a Jericó, en dos categorías. Primero, les dio tareas medibles que completar. Las instrucciones de Dios incluyeron cuándo debían empezar a hacer cada tarea y cuándo completarían cada tarea. Algunas de estas tareas Dios les asignó de antemano, y otras tareas les dio en el momento en que debían realizarlas. Segundo, los dirigió en cuanto a cómo lidiar con las emociones de los líderes y del pueblo.

Poco después de que Moisés murió Dios empezó a revelar su plan para que Israel avance hacia la misión que él tenía para ellos, para heredar a la tierra que les había prometido. Como indicamos en el capítulo 12, Dios dirigió a Israel hacia su primera visión para ellos: derrotar a Jericó. Israel ni se imaginaba cuánto Dios estaría enseñándoles al lanzar su plan para derrotar a Jericó.

Lo que Dios hizo primero fue decirle a Josué que hiciera saber a Israel que había llegado finalmente el tiempo para que entraran en la Tierra Prometida. Debían alistarse organizando todo el material que necesitarían para lo que sea que pudiera surgir al apoderarse de la tierra. Necesitaban material para dar refugio, alimentar y atender a todo el pueblo de Israel. Tal vez sorprenda que Dios atienda lo material como su primera preocupación, pero eso es exactamente lo que Dios hizo (Josué 1:2-11).

En nuestra propia iglesia se necesita dinero, provisiones, edificios, equipo, personas y tiempo para realizar lo que Dios nos ha llamado a realizar mientras atendemos las necesidades de su pueblo. Tal vez no sea un tema muy inspirador que considerar, pero es importante para Dios.

Conforme Israel avanzó hacia el norte por la orilla oriental del Mar Muerto y luego al río Jordán, derrotaron a los reyes. Como resultado, Moisés les dio tierra a los rubenitas, gaditas y a la media tribu de Manasés. Ahora que Josué estaba cargo, tenía un problema potencial. Había cuarenta mil guerreros en esas dos y media tribus, que se necesitaban para el conflicto mayor y a largo plazo.

Por consiguiente, el siguiente paso en el plan de recursos de Dios fue asegurar que esos guerreros fueran con las tribus restantes como fuerza militar adicional. Es significativo notar que no fue simplemente personas que Dios quería de esas dos y media tribus. Dios quería a las personas apropiadas: los guerreros (v. 12).

Es interesante como el siguiente paso de Dios tiene que ver con las personas apropiadas; no simplemente personas, sino personas apropiadas, los guerreros. Tal vez no tengamos suficientes personas apropiadas en nuestra iglesia para realizar la visión y plan que creemos que Dios tiene para nosotros. No debemos desesperarnos. Tal vez necesitamos considerar seriamente el desarrollo de personas para que sean las personas apropiadas como un paso adicional en el plan de Dios para nosotros.

Principio 1: Exige recursos organizados, tanto materiales como personas, realizar la visión y plan de Dios para nuestra iglesia.

PREPARACIÓN PARA OBSTÁCULOS

Una vez que Israel hubo organizado el material y se cercioraron de que tenían a las personas apropiadas para realizar la visión y plan de Dios, Josué puso su enfoque en saber lo que Israel enfrentaría cuando pasaran al otro del Jordán. Josué, como experimentado analizador del territorio enemigo, sabía cómo descubrirlo: envió espías para evaluar e informarle en cuanto a Jericó y el área circundante.

Note que Josué no envió doce espías. Tal vez aprendió cuarenta años atrás que muchos espías no garantizan información acertada. Josué envió sólo dos espías. Podemos imaginarnos la información que necesitaba. Querría saber evidencia de la fuerza, material potencial de guerra, defensas y el ánimo del enemigo. El ánimo del enemigo fue exactamente lo que oyó de los espías. La gente tenía miedo de Israel (Josué 2).

Una vez que Josué y los demás líderes entendieron los obstáculos que tenían por delante, dieron los primeros pasos al avanzar al primer obstáculo, el río Jordán.

El río Jordán parecía ser un obstáculo insuperable. Sería una tarea hacer que los guerreros crucen, pero una dificultad enteramente diferente que las mujeres y los niños pasen. Sin embargo allí estaban, enfrentando este abrumador obstáculo.

Aunque hemos visto iglesias haciendo su propia visión y esperando que Dios les ayude como si él estuviera comprometido con ellos, ignorando la visión de Dios para ellos, también hemos visto a iglesias enfrentando toda clase de obstáculos insuperables y hemos visto esos obstáculos derrumbarse. Ha sucedido en la vida de mi esposa y en la mía propia.

Hace muchos años yo (Allen), mi esposa, Mary, y otras cinco parejas nos convencimos de que Dios quería que empecemos una escuela evangélica en nuestra comunidad. Teníamos una iglesia que estaba dispuesta a patrocinarla, pero para empezar ese año lectivo, tendríamos que conseguir por lo menos veinte estudiantes, maestros, y un edificio aprobado y aceptable antes del 15 de julio; y la iglesia no podía proveer nada excepto el nombre. Ya era mayo; así que oramos pidiendo un milagro. Decidimos primero que Dios quería que demos el paso de valor y hagamos un sacrificio significativo para Dios. Pusimos todos nuestros ahorros en el proyecto, y oramos.

En menos de dos semanas habíamos recibido información de una pareja en otra ciudad, ambos maestros, que estaban buscando empleo en una escuela evangélica. Eran perfectos, así que los contratamos. A la siguiente semana recibimos una llamada del superintendente de las escuelas públicas de nuestra comunidad que había oído de otra fuente nuestra necesidad. Nos ofreció un ala de una escuela cerrada por nada más que el costo del mantenimiento del edificio. Él pensaba que las escuelas públicas necesitaban competencia para mantenerlas en punto. El 14 de julio matriculamos a nuestro vigésimo estudiante. Cuando abrimos dos meses más tarde, teníamos treinta y cinco escolares, y la experiencia de presenciar un milagro no diferente al de Israel cruzando el Jordán. Como nota aledaña, esa escuela ha estado ministrando a niños ya por treinta años.

Principio 2: Enfrentar un obstáculo con Dios a nuestro lado abre las puertas a la creatividad y los milagros.

DEPENDENCIA EN DIOS

Israel estaba acampado junto al río Jordán, preparándose para cruzar. Dios estaba a punto de darle a Israel una demostración poderosa de sus milagros creativos. Note que hubieron direcciones específicas y detalladas en cuanto a cómo debían cruzar (Josué 3:2-4).

Es fácil tomar atajos o ignorar las preocupaciones del pueblo de Dios cuando el liderazgo se dedica al ajetreo de las luchas día tras día. Para Josué, la meta inmediata era llevar a todo el pueblo al otro del Jordán sin perder ni lesionar a ninguno de ellos, y sin embargo hacerlo a la manera de Dios. Es lo mismo para nosotros como líderes. Nuestra meta es atravesar los obstáculos sin perder o lesionar a nadie, y hacerlo a la manera de Dios. ¿Quién dijo que ser líder es fácil?

El último paso que Josué dio antes de hacer que Israel cruzara el Jordán fue ordenarle al pueblo que se examinaran a sí mismos con cuidado para ver si había algo impuro, cualquier cosa a la que se aferraban y que se interpusiera entre ellos y su relación personal de amor con Dios. ¿Había algo para lo que tenían un afecto mayor del que le tenían a Dios? Esto había sido una fuente de problemas para Israel en el pasado y continuaría hasta el tiempo de Cristo (v. 5).

Principio 3: Dios hace cosas asombrosas por los que dejan a un lado todo lo que le desagrada, cuyos afectos y obediencia se centran en él.

Esto sigue siendo un problema con los creyentes de hoy. Con toda las tentaciones por cosas, prestigio, éxito, reputación, aprobación, poder, o cualquier otro número de ídolos, los creyentes caen la trampa de cultivar gran afecto por el mundo. No es que no tengamos afecto por Cristo. Más bien, en nuestro afecto por todas las cosas y todas las actividades que compiten por nuestro tiempo, tendemos a hacer las acciones que nos dan aquello por lo que tenemos más afecto. Desdichadamente, demasiado a menudo no es Cristo. Esto también rige para los líderes de la iglesia.

FRENTE AL OBSTÁCULO (NUESTRO JORDÁN)

Finalmente sucedió. Israel cruzó a la Tierra Prometida. Apenas podemos imaginarnos lo que debe haber sido presenciar tan gigantesca masa de personas moviéndose como una y cruzando por el mismo sitio en donde poco tiempo atrás las aguas corrían en torrente.

Para proveerle a Israel de un recordatorio de lo que Dios hizo ese día en que los hizo cruzar, Josué levantó piedras como un monumento (Josué 4). Josué debe haber sabido cómo Israel tendía a olvidarse las pasadas obras poderosas de Dios.

Líderes, ¿cuántas veces en nuestras iglesias hemos presenciado que Dios hace algo significativo, y queda esencialmente en el olvido un año después? Tal vez hay algunas maneras creativas en que podemos conservar un memorial: un símbolo que pueda recordarles a nuestras congregaciones lo que Dios está haciendo.

Principio 4: Los recuerdos de los milagros de Dios se apagan con el tiempo. Los memoriales nos ayudan a mantener los recuerdos frente a nosotros.

LA PREPARACIÓN PARA DERROTAR SU JERICÓ

Ahora, en la orilla occidental del Jordán, Dios le dijo a Josué que hiciera algo que era arriesgado militarmente. Josué hizo que el pueblo acampará justo a la orilla oriental del área de Jericó. Luego circuncidó a los hombres a un tiro de piedra de Jericó. Durante el tiempo en que sanaban, la nación entera era vulnerable a un ataque de parte de Jericó o de cualquier otro (Josué 5:2-8). ¿Por qué Dios los hizo circuncidar en este lugar vulnerable? ¿Por qué Dios no hizo que se les hiciera esta cirugía en la orilla oriental del Jordán? O, ¿por qué Dios no habría hecho, por lo menos que se les haga la cirugía en etapas, con un porcentaje pequeño de hombres a la vez, y por consiguiente proveyendo para la protección de Israel? Todo lo que podemos inferir es que Dios quería que la nación vea su mano de protección mientras eran de lo más vulnerables, y mientras estaban siendo obedientes.

Muchas iglesias toman decisiones insensatas, diciendo que lo estaban haciendo en obediencia a Dios, cuando no lo era. Hay iglesias que construyen edificios nuevos, excesivos, con deudas enormes debido a lo que ellos llaman «obediencia», cuando, más bien, se debe a su afecto por el respeto o reconocimiento de la comunidad. Hay quienes se dedican a la obra cristiano a tiempo completo, sin ninguna fuente de sostenimiento, declarando que están dando un paso en obediencia, cuando su motivación real es dejar otra situación desagradable.

Por otro lado, he conocido hombres y mujeres que genuinamente han dado un paso de fe para Dios y han visto a Dios proveer de maneras maravillosas. Conozco a misioneros que desprendidamente entraron en situaciones imposibles y recibieron plena protección y toda provisión.

Puede ser difícil discernir entre la insensatez y la obediencia. Continuamos volviendo a lo fundamental: las Escrituras, oración, consejo santo, buscar los ídolos de nuestro corazón, y examinar nuestros motivos. Como Pablo nos advierte, muchas veces la carne (nuestro afecto de poder, respeto, aprobación, reconocimiento o seguridad) puede ser lo que nos motiva. Pablo nos advierte que estemos siempre en guardia.

Principio 5: La obediencia a Dios es la mejor alternativa aunque parezca necia. Nuestro Señor es el Dios de imposibilidades y cumple sus promesas.

Los pasos específicos en la estrategia que Dios hizo que Israel dé para derrotar a Jericó eran incomprensibles. Piénselo: marchar alrededor un cierto número de veces, tocar algunos cuernos, gritar fuerte, y las paredes se caerán. Ni en sueños que eso va suceder. Jamás ha sucedido así. Va en contra de toda la estrategia militar. Era contrario al sentido común. Desafiaba las leyes de la ciencia natural (Josué 6:3-5). ¡Y sin embargo sucedió!

Principio 6: Cualquier cosa que Dios se propone hacer, lo hará, incluyendo cumplir sus promesas.

PRESUPUESTO

En este libro no vamos a entrar en todos los detalles de la preparación de un presupuesto de calidad. Intentaremos dar un sentido de dirección a fin de hacer la conexión con el plan general.

El presupuesto tiene cuatro partes; las primeras tres son cálculos y la cuarta es un informe.

  1. Los ingresos en efectivo (fuentes de dinero de ofrendas, venta de propiedades, y nueva deuda a largo plazo).

  2. Los gastos en efectivo (que incluye costos y gastos del ministerio, compra de bienes capitales, y el pago de deuda).

  3. El flujo de efectivo (predicción del dinero que entra y que sale en el período del presupuesto).

  4. El informe de variación (un informe que compara, por lo general mensualmente, el ingreso real en efectivo y salida real en efectivo con los ingresos y gastos proyectados en efectivo, con el propósito de identificar diferencias significativas entre los dos).

El presupuesto tiene cinco metas:

  1. Proveer un cálculo de los costos de los ministerios incluidos dentro de la visión que Dios le ha dado es iglesia, y compararlo con los ingresos en efectivo que se espera para asegurar que haya suficientes ingresos para cubrir las salidas en efectivo.

  2. Proveer un cálculo de los costos para compararlos con los costos reales, con propósito de evaluación de los ministerios.

  3. Proveer un cálculo del flujo en efectivo para asegurar que cada mes haya suficientes reservas financieras adecuadas para pagar el costo mensual del ministerio inherente en la visión.

  4. Proveer una base para la planificación en años futuros.

  5. Proveer información en un formato que permita la comunicación y el debate.

Muchas iglesias no entienden la importancia de un plan comprensivo financiero y de administración, incluyendo informes financieros (hoja de balance, declaración de ingresos, e informe de saldos en efectivo) y un presupuesto proyectado.

A la mayoría de iglesias que no tienen un plan comprensivo financiero y administración, les llevara años llegar allá. Sin embargo, si ustedes son una de ésas, y desean tener un plan de calidad, pueden hacerlo.

Hay software de bajo costo y hay libros y seminarios sobre contabilidad e informes financieros en la iglesia, y hay consejeros que pueden guiarlos. La primera decisión es moverse en esa dirección. Hemos visto que lo han hecho personas que tienen escaso conocimiento o experiencia en este campo. Por favor, no permita que el miedo lo contenga. Dé un paso a la vez, y llegará allá.

PLANIFICACIÓN CON LÁPIZ

Después de toda esta explicación en cuanto planificación y presupuestos, debemos tener cuidado de nunca dejar que el plan se vuelva soberano. Sólo Dios es soberano. Por consiguiente, haga sus planes con lápiz. En otras palabras, debemos estar listos para cambiar dirección según Dios nos dirija.

Incluso un tema al parecer secular como la planificación, como todas las cosas, gira alrededor de Cristo. Debemos mantener los planes centrados en el propósito y misión de Dios así como también en su visión para nuestra iglesia. La planificación es importante; pero nunca se olvide que Dios ama a las personas, y no la planificación.

En el próximo capítulo veremos la organización de nuestro equipo.


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