El espíritu impulsado por la iglesia por Allen Quist y Tim Robnet

Iglesia Dirigida por el Espíritu

Por Tim Robnett y Allen Quist

Capítulo 12

LO QUE DIOS TIENE EN MENTE: PROPÓSITO, MISIÓN Y VISIÓN

Intimidad —intimidad abierta y transparente— es el deseo de millones de corazones hoy. La intimidad real es esa relación personal elusiva, indescriptible, que parece justo fuera del alcance de nuestros dedos, similar a la olla de oro al fin del arco iris. Y sin embargo nuestro Padre Dios está ofreciendo esa intimidad con él, una relación personal afectiva tan profunda que abruma toda parte de nosotros, atrayéndonos más hondo a él. Esto es lo que hemos estado presentándole, específicamente en lo que tiene que ver con la iglesia y el liderazgo de la iglesia.

En todo este libro hemos intentado pintar el cuadro de que el liderazgo fluye de una relación personal profunda, dinámica, de amor dependiente con Jesucristo. Hemos descrito cómo nuestra relación con Cristo impulsa nuestro oír (capítulo 5), nuestro amor por las personas (capítulo 6), nuestra comprensión de su dirección (capítulo 7), nuestra comprensión del impacto que el temor ejerce sobre el liderazgo (capítulo 8), nuestra capacidad para ayudar a otros en sus temores (capítulo 9), y cómo tomar decisiones difíciles (capítulo 10).

Todo esto es importante, y sin embargo en una organización como una iglesia o ministerio paraeclesiástico, lo que hacemos mañana cuando nos levantemos empieza con propósito, misión y visión; y eso también viene de Dios.

DEFINA SUS TÉRMINOS

Hay confusión en cuanto a lo que quiere decir propósito, visión y misión. Por ejemplo, dos de nuestros autores favoritos, Aubrey Malphurs y Bobb Biehl, discrepan en cuanto a propósito y misión. Malphurs separa propósito y misión. Dice que «el propósito responde a la pregunta de por qué existimos, en tanto que misión responde a la pregunta en cuanto a lo que se supone que debemos estar haciendo».1 Biehl considera que la declaración de propósito y declaración de visión son lo mismo. La declaración de visión (propósito) responde a la pregunta: «¿por qué existe nuestro equipo?»2 Ambos autores concuerdan en la pregunta inicial, pero Malphurs hace separación entre la misión y el propósito. El punto es que ambos hombres gozan de respeto y credibilidad en el mismo campo, y sin embargo usan las palabras que manera diferente para hablar de conceptos similares.

Hay sólo una manera en que sabemos cómo lidiar con la confusión dentro del liderazgo de la iglesia. Ustedes van a tener que pasar tiempo aclarando y llegando a un acuerdo en cuanto a palabras y sus definiciones. Lo que no debemos hacer es meternos en discusiones teniendo diferentes definiciones para nuestras palabras. Sería como una conversación en familia en donde el padre comenta sobre el número de extraños en la ciudad (pensando «personas que no son ciudadanos»), y el hijo comenta cuánto le gustaría conocer a uno (pensando «seres de otro planeta»).

Desdichadamente, la confusión en cuanto palabras y definiciones es demasiado común, e incluso más desdichado es que los líderes no se dan cuenta de la confusión, puesto que la mayoría da por sentado que sus propias palabras y definiciones son comunes para todos. El resultado pueden ser malos entendidos, conflicto o ambas cosas.

A fin de minimizar la confusión en este capítulo y poder centrarnos en las implicaciones, proveeremos una base común para el diálogo proveyendo nuestras definiciones para los términos que usamos.

Declaración de propósito

Derivamos de Malphurs y Biehl para el pensamiento inicial: el propósito de Dios para nuestra iglesia o ministerio. La declaración de propósito contesta a la pregunta: «¿Por qué existimos?» Esa es una pregunta difícil de contestar. Esta ciertamente repleta de implicaciones teológicas.

Si damos por sentado que Dios creó el mundo primordialmente para demostrar su poder, entonces nuestra respuesta será a la luz de eso. Si damos por sentado que Dios lo creó para enfocar la atención en sí mismo, entonces nuestra respuesta será a la luz de eso. Si damos por sentado que Dios nos creó debido a un derramamiento del amor infinito dentro de la Trinidad, entonces nuestra respuesta será a la luz de eso. Si sostenemos todas estas tres presuposiciones, y posiblemente más, entonces nuestra respuesta a la pregunta: «¿por qué existimos?» será a la luz de todas nuestras presuposiciones. Un estudio de los nombres de Dios puede ser un ejercicio útil para descubrir nuestras presuposiciones y con eso por qué existimos. La pregunta en cuanto a propósito no es fácil de responder, y no es una que como individuos responderíamos al apuro. Corporativamente, nos llevará incluso más tiempo, puesto que incluye luchar con presuposiciones e implicaciones de muchas personas. Y sin embargo, es importante.

Es importante poner por escrito nuestra declaración de propósito y mantenerla continuamente ante nuestro liderazgo y congregación para evitar una distracción del propósito de Dios para nosotros. Los líderes (incluyendo los grandes líderes) pueden ocuparse tanto en hacer el ministerio que se olvidan de por qué existen.

Declaración de misión

De nuevo, derivando de Malphurs, y para evitar confusión sobre palabras, la declaración de misión según como la usamos hace la pregunta: «¿Qué se supone que debemos estar haciendo, o, qué es nuestro propósito divino, estratégico?» Exigirá gran cantidad de debate en oración de parte del liderazgo antes de que podamos llegar a un punto de acuerdo y luego pongamos por escrito la declaración de visión de Dios para nuestra iglesia.

Tenemos muchas diferentes declaraciones de misión y la mayoría se derivan del gran mandamiento de amar a Dios y amar a otros (Mateo 22:37-40), o de la gran comisión de ir y hacer discípulos (Mateo 28:19-20), o de ambas.

IMPORTANCIA DE LA DECLARACIÓN DE PROPÓSITO Y DE LA DECLARACIÓN DE MISIÓN

¿Por qué es importante saber y recordar a menudo el propósito y misión de Dios para nuestra congregación?

El propósito y misión de Dios para nuestra congregación es la norma para la toma de decisiones; incluyendo cómo gastamos el dinero de Dios y en dónde enfocamos el tiempo y energía que Dios nos da. Hay dos asuntos distintos que como líderes enfrentamos continuamente.

Primero, hay muchos buenos ministerios que hacer para Dios. El problema es que algunos de esos ministerios tal vez no sean lo que Dios quiere que hagamos. Pueden ser buenos, pero tal vez no sean lo mejor de Dios. Siempre habrá competencia para nuestra atención.

Desdichadamente, no siempre es fácil separar lo bueno de lo mejor. Un miembro con influencia quiere empezar un ministerio, un buen ministerio que el miembro ha querido hacer por años. Como líderes, ¿se lo permitimos? Parece ser un buen ministerio, así que, ¿por qué no? Porque ese ministerio tal vez no sea lo que Dios quiere que se haga. Tal vez no encaje en el propósito y misión de Dios para nuestra iglesia. El propósito y misión provee una escala para la evaluación más confiable que las opiniones personales.

Segundo, vivir en la urgencia se ha convertido en normal para los líderes. Sin embargo, mucho de lo que llamamos urgente tal vez no sea importante. En una familia puede ser tan urgente ver un programa de televisión en particular o un partido deportivo que ignoramos a nuestros hijos o cónyuges, que son más importantes. En una iglesia podemos permitir que la programación urgente, pero no necesariamente importante, usurpe el ministerio importante de Dios de amar y edificar a las personas.

Es fácil hacer a un lado lo importante. «Pasaré más tiempo con Dios tan pronto como me ponga al día con mi trabajo». «Tan pronto como consiga mi promoción y un aumento en mi salario, empezaré a ofrendar para Dios». «Invitaré a los vecinos a comer para conocerlos mejor tan pronto como termine el trabajo en el jardín». «Empezaremos un impulso evangelizador en nuestra iglesia cuando tengamos el dinero para emplear a alguien que lo dirija».

No siempre es fácil separar entre lo urgente y lo importante. El propósito y misión de Dios para nuestra iglesia provee una escala para evaluar lo que es importante. La medición de acuerdo al propósito y misión de Dios es central para tomar decisiones de «lo que es mejor o importante».

Es difícil evaluar algo desde el punto de vista de Dios, y mucho menos recordar el propósito y misión de Dios cuando el interés propio nubla nuestra vista. Piense honestamente por un momento en cuantas decisiones tomamos sin considerar conscientemente el propósito y misión de Dios. Piense en cuantas decisiones de ministerio se toman debido a la preocupación por otras cosas aparte de Dios, tal como el temor del que dirán. Es una lucha normal, real; lucha que los santos tienen. Naturalmente, el orgullo quiere que las personas pretendan que la lucha no existe.

Simplemente conocer el propósito y misión de Dios para nuestra iglesia no basta. El propósito y misión deben ser la norma para toda evaluación del ministerio. El liderazgo debe permanecer constantemente vigilante, guardándose contra la toma de decisiones basadas en cualquier cosa que no sea el propósito y misión de Dios.

INGREDIENTES DE UNA DECLARACIÓN DE VISIÓN

Visión es una palabra extremadamente difícil de poner en una definición concisa, o de preguntar con una pregunta sencilla, pero intentémoslo con esta pregunta: «¿Cuál es la imagen verbal clara, única e inspiradora del ministerio que Dios quiere para uno por un período de tiempo, que será consistente con el propósito y misión de Dios?» Para desarrollar esta definición proveemos lo que pensamos son los ingredientes clave de una visión.

1. Una visión viene de Dios

En el Nuevo Testamento la palabra de «visión» se usa para alguna forma de comunicación de Dios, tal como cuando Dios le dijo a Ananías en una visión que vaya a orar por Saulo (Hechos 9:10-12). También hay la ocasión en que Cornelio tuvo una visión cuando un ángel del Dios le visitó (Hechos 10:3). Luego hubo la visión de Pedro en Jope (Hechos 11:5). En el Nuevo Testamento las visiones vienen de Dios y él le dijo a alguien que haga algo.

Los creyentes de hoy dicen cosas tales como: «Pienso que Dios me ha dado una visión por los perdidos», o que vayan a alguna nación en particular. Otros han estado leyendo la Biblia y perciben que Dios está dirigiéndolos a hacer lo que sea que estaban leyendo. De muchas maneras, cuando un creyente lee la Biblia y percibe en realidad que Dios quiere que deje de hacer algo malo, o que empiece a hacer algo por Dios, esa persona está recibiendo una visión de Dios. Tal vez no sea tan dramática como la visión de Pedro, pero es igualmente una directiva específica de Dios. Un postulado principal de la fe cristiana es que Dios se comunica con nosotros mediante su Palabra. Aunque tal vez no sea un sueño, un ángel o una voz, con todo Dios está comunicándose con nosotros.

Lo hermoso de una visión es que podemos verificarla con las Escrituras para ver si de alguna manera discrepa con lo que la Biblia dice. La implicación es que la visión que nosotros o nuestra iglesia sigue debe ser la que Dios ha dado.

2. Una visión es únicamente nuestra (iglesia, ministerio o individuo)

En cada una de las visiones que se anotan en Hechos, la visión fue única para una persona o un grupo. Fue única para Ananías, Cornelio y Pedro. Fue única para Pablo, Lucas, Silas y Timoteo cuando el Espíritu los llamó a Macedonia y les impidió que vayan a Bitinia. Pablo había sido el que tuvo la visión, pero estaba destinada en forma única para todos ellos para que hagan una cosa y que no hagan otra. Eso no quiere decir que otras personas o grupos tal vez no pudieran ser llamados a Macedonia, pero sí quiere decir que en ese día y lugar, el llamado fue únicamente para ellos.

Hay dos implicaciones en cuanto a cómo nuestra iglesia escoge dirección de ministerio. En su libro When the Soul Listens [Cuando el alma escucha], Jan Johnson cita al pastor y autor Peter Lord:

Cuando Dios ha bendecido a otros usando ciertos métodos, a veces damos por sentado que debemos usar los mismos métodos. No nos damos cuenta de que Dios bendijo ese camino para otros porque esa fue la manera en que él ordenó que ellos hagan las cosas. En ninguna parte es esto más común que en los programas de la iglesia. Una iglesia ora y recibe una respuesta: un método específico para realizar una cierta orden de Dios. Reciben rica maldición porque Dios bendice lo que Dios ordena. Luego otra iglesia, viendo esta bendición, copia el programa, porque piensan que Dios está bendiciendo el programa en sí mismo. No se dan cuenta de que en realidad está bendiciendo la obediencia. Y jamás se detienen a preguntarle: «Padre: ¿qué quieres que nosotros hagamos?»

Por favor, no abrevie el tiempo de oración, estudio y debate, y sencillamente escoja conformarse con lo que alguna otra iglesia ha hecho (a menos que se le haya dado a usted la misma visión después de su tiempo de oración, estudio y debate).

La segunda implicación es que como individuos o equipo oiremos de Dios de tiempo en tiempo en cuanto a lo que él quiere que hagamos o dejemos de hacer, según sea el caso. Afirmamos esta última oración en forma enfática. Estamos convencidos de que una razón significativa por la que muchas iglesias florecen es porque se mantienen sensibles a la dirección dinámica y única de Dios.

3. Una visión necesita ser clara y proveer dirección

En cada caso en donde se menciona una visión en Hechos, la visión fue clara al que la recibió, y Dios proveyó dirección específica. Los ejemplos de Hechos reflejan el tiempo después de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo había empezado su nueva obra.

Desde ese tiempo y a través de los siglos Dios ha estado proveyendo visión a sus santos, guiándolos con dirección clara y específica. Dios dirigió a Pablo mientras este viajaba por Asia y Europa. Dios ha estado proveyendo misioneros con la visión de ir a todas partes del mundo para proclamar las buenas noticias. La mayoría de los que estamos leyendo este libro estamos en cargos de liderazgo porque Dios nos ha dado la visión de hacerlo.

Al poner por escrito su declaración de visión, asegúrese de que sea clara, que se la entiende fácilmente, que usa palabras que no son ambiguas o jerigonza. El objetivo no es una declaración ingeniosa o con aliteración. La meta es la claridad.

También, al escribir su declaración de visión, asegúrese de que provee palabras que dan dirección a su iglesia, y no sólo palabras que son clisés o intenciones altisonantes.

4. Una visión proveerá energía y será inspiradora

Yo (Allen) puedo testificar que nada me entusiasma más, me da más energía y me inspira más como dar un paso en algo para lo que Dios nos ha dado a mí y a mi esposa una visión. Mary y yo dejamos nuestras carreras y pasamos a confiar en Dios día tras día no sólo para nuestros ingresos en efectivo, sino también para lo que él quiere que hagamos. Mary y yo decidimos que no nos íbamos a obligar (y ni siquiera aceptar) un ministerio específico si Dios no nos daba la visión para el mismo.

Desde ese tiempo, ha sido una cosa tras otra. Hemos tenido la visión que Dios quería que asistamos al seminario, lo que hicimos. Nos convencimos de que Dios quería que nos mudemos de regreso a Olympia para empezar en una iglesia un programa planeado de ofrendas, para ayudar a varias iglesias en asuntos de presupuesto y de administración financiera, y ayudar a mi padre en los últimos meses de su vida, todo lo cual hicimos. Todo el resto del ministerio en el que Mary y yo participamos, incluyendo este libro, son ministerios que no se nos ocurrió de nuestra propia cosecha, aunque son consistentes con nuestros sueños.

Menciono los sueños. Como un aparte, pienso que la mayoría de creyentes hoy tienen miedo de los sueños. No me refiero a los sueños que uno tiene cuando está dormido, aunque no los descarto. Cuando digo sueños, quiero decir aquello que uno disfruta tanto que lo escogería si la decisión le fuera dejada totalmente a uno. Tim y yo estamos convencidos de que la visión de Dios para nosotros es algo que escogeríamos, si tuviéramos toda la información y percepción de Dios. Hemos tenido el privilegio de poner en práctica los sueños de Dios nos ha dado. Y muchos tenemos el mismo testimonio. ¿No ha sido que su inspirador?

5. Una visión es por una temporada (proyecto, día, mes, año, década o muchas décadas)

La misión más breve que yo (Allen) jamás he tenido fue la visión de ayudar a los hombres que trataban de hacer evangelización y educación en África. Necesitaban a alguien que los ayude a organizar un plan de negocios de modo que su organización pudiera ser aprobada para la categoría de institución sin fines de lucro 501(c)3. Esa duró apenas como un mes. Pero la visión de Dios para ellos en África con toda probabilidad durará por décadas.

6. Una visión es importante (previene la distracción de cosas sin importancia)

Como propósito y misión, la visión actúa como una norma para medir las opciones de qué hacer con el dinero y el tiempo. Siempre habrá competencia por el dinero y tiempo que Dios nos ha confiado.

Si Dios le ha dado a nuestra iglesia la visión de alcanzar a los estudiantes en una universidad cercana, entonces Dios espera que pongamos una gran cantidad del presupuesto de la iglesia y tiempo de ministerio de la congregación y de los líderes en el alcance a esos universitarios. Si surge otra oportunidad de ministerio, que Dios no ha puesto en el corazón de nuestra iglesia, y recordamos la visión que Dios nos dio para esta temporada presente, no tendremos dificultades para decir que no.

UNA VISIÓN DEL ANTIGUO TESTAMENTO

En Josué 1, Dios le dio a Josué una gran visión a corto plazo: derrotar a Jericó. El Señor le recordó a Josué que estaba a punto de darles a los israelitas esa tierra y los estimuló a alistarse para recibir esta dádiva. Dios incluso describió los asuntos específicos de lo que debían recibir y cómo nadie podía resistirlos. Dios le recordó a Israel que él estaría con ellos todo el camino. Qué palabras inspiradoras para entusiasmarlos. Luego Dios les dijo que iba a asombrarlos y que le daría gloria a Josué; otra imagen verbal para inspirarlos.

Después de que cruzaron el Jordán, Dios les dio más de la visión. Dios iba a entregar a Jericó en manos de Israel, incluyendo al rey y todos sus guerreros. ¿No nos gustaría saber de antemano que Dios va a darnos la victoria en la batalla que estamos a punto de librar por él? ¿No nos inspiraría eso?

Hay algunas observaciones interesantes en cuanto a la visión de derrotar a Jericó.

Primero, Dios no reveló la visión específica de Jericó sino hasta cuando fue el momento de ponerla en acción. Luego reveló sólo un fragmento de la visión a la vez. Parecería que Dios no necesita mantener informados a sus hijos con gran antelación respecto a lo que se propone por nosotros. Pudiéramos concluir que él se propone mantenernos un poco en la oscuridad. Pudiéramos derivar la implicación de que Dios quiere que sus hijos confíen en él y vivan por fe día tras día. Nuestro pastor, Matt Hannan, comparaba la toma de la Tierra Prometida por parte de Josué con el desarrollo de la vida cristiana, una vida llena de aventura sorprendentes (visión).

La segunda observación en cuanto a la visión de la toma de Jericó es la dificultad e incluso imposibilidad de la visión. Jericó al parecer era una fortaleza impenetrable. Con toda certeza había alguna ciudad más fácil primero. Esto no puede ser lo que Dios quería. Espere hasta que lleguemos al capítulo 13, cuando consideraremos el plan increíble que Dios le dio a Josué para derrotar a Jericó. Pero por ahora, la visión de derrotar a Jericó es abrumadora lo suficiente.

Yo (Allen) hace poco volví de una conferencia de enseñanza en una iglesia de una ciudad pequeña en Ucrania. La iglesia ha estado recibiendo ayuda de iglesias de otros países. Le pregunté al pastor qué diría si Dios le diera la visión de que en cinco años la iglesia ya no necesitaría ningún sostenimiento externo, y que en verdad estaría sosteniendo a sus propios misioneros en otra ciudad en Ucrania. El pastor dijo: «¡Vaya! Eso sería Jericó para nosotros».

¿Por qué los líderes de hoy no abrazan más visiones de Jericó? Me pregunto cuán a menudo Dios quiere que sus iglesias tengan una visión de Jericó, pero nunca sucede porque los líderes siguen reservándose el derecho de tomar la decisión final porque el miedo gobierna sus corazones (repase el capítulo 8).

¿Qué es lo que impulsa a los líderes de la iglesia a amilanarse cuando enfrentan una visión Jericó? Podría ser cualquier número de causas.

El temor es una emoción que paraliza. La falta de confianza en Dios limita nuestra visión de nuestros verdaderos recursos. La falta de respaldo de otros miembros de la congregación nos aísla en el momento en que más necesitamos interdependencia. El conflicto en la congregación destruye nuestra motivación para avanzar la segunda niña. El racionalismo moderno erosiona la fe necesaria para dar un paso al frente a una visión mayor.

Es posible que fracasemos en una visión Jericó, pero, tal vez, a lo mejor vale la pena.

TIEMPO DE EVALUACIÓN

¿Qué estamos haciendo en nuestra iglesia? ¿Estamos en una iglesia segura, segura porque nunca se nos reta con una visión Jericó?

Tal vez sea tiempo de que nosotros, los líderes, tengamos algunas conversaciones que asustan, y sin embargo honestas, en cuanto a por qué existe nuestra iglesia. Tal vez necesitemos penetrar en las Escrituras y en seria oración y descubrir de nuevo el propósito y misión de Dios. Tal vez necesitemos echar un vistazo sólido a las necesidades de nuestra comunidad, tanto físicas como espirituales, y abrazar una visión Jericó.

He oído decir que toda iglesia tiene un Jericó, algo retador, incluso que asusta, que Dios ha puesto en los corazones de los líderes. Si ya sabemos que es nuestro Jericó, la única pregunta que queda es: «¿Qué vamos a hacer al respecto?»

La hebra común en todo este capítulo y todo el libro es la relación personal de amor dependiente del líder con Jesucristo en el centro de liderazgo y el reconocimiento de la soberanía de Cristo en todos los asuntos de su iglesia y de nuestras vidas como individuos. Dirigir a la iglesia a la luz del propósito, visión y visión de Dios para nuestra iglesia no es diferente. La obediencia del liderazgo al propósito, visión y visión surge de esa relación personal de amor, una intimidad con Jesucristo que brota de un andar diario con él.

LA VISIÓN Y EL PLAN

La visión y el plan son dos lados de la misma moneda.4 (La moneda es la comunidad de personas en una relación personal dinámica con Cristo). Hablamos de la visión en este capítulo. El plan, que consideraremos en el capítulo 13, pregunta: «¿Cuáles son los pasos específicos medibles necesarios a corto plazo para realizar esta visión dentro del contexto del propósito y misión de Dios por medio y en nosotros?»


ePUB: Spirit Driven Church | kindle: Spirit Driven Church | PDF: Spirit Driven Church

Having trouble downloading the ePUB or kindle versions?
Try the zipped versions:
ePUB: Spirit Driven Church | kindle: Spirit Driven Church


Introduction to The Spirit Driven Church | Table of Contents for The Spirit Driven Church | Foreward by Luis Palau

The Spirit Driven Church
HTML
Who Is Leading the Church?
Chapter 1
| Chapter 2 | Chapter 3 | Chapter 4

Principles of Spirit-led Leadership and Management
Chapter 5
| Chapter 6 | Chapter 7 | Chapter 8 | Chapter 9 | Chapter 10

Implementation of Leading in the Spirit
Chapter 11 | Chapter 12 | Chapter 13 | Chapter 14 | Chapter 15 | Chapter 16