El espíritu impulsado por la iglesia por Allen Quist y Tim Robnet

Iglesia Dirigida por el Espíritu

Por Tim Robnett y Allen Quist

Capítulo 11

UNA SENDA PARA EL LIDERAZGO DEL ESPÍRITU SANTO

Jesús dijo: «edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella» (Mateo 16:18). ¿Cómo se ve eso en el siglo veintiuno? Hemos tenido el privilegio de viajar a veintenas de naciones por todo el mundo en servicio a la iglesia de Cristo. Es fácil ver que a Dios le encanta la variedad. En muchas ocasiones nuestra experiencia ha demostrado que la iglesia de Cristo es dinámica, creciente y determina una gigantesca diferencia en nuestro mundo. Las iglesias, sin embargo, no siempre son saludables. Muchas iglesias experimentan una forma retorcida del cristianismo. No obstante, Dios todavía obra para sanar y hacer crecer iglesias que reflejan una relación íntima con él y un ministerio de atención en el mundo, a pesar de los métodos retorcidos del hombre.

Hasta este punto se nos ha presentado el reto de considerar la médula del asunto en la salud y crecimiento de la iglesia: ¿Estamos conectados íntimamente con Jesucristo? Creemos que la iglesia a menudo ha descuidado o no sabe cómo dejarse guiar por el Espíritu Santo. Como líderes cristianos necesitamos desesperadamente a Dios, y sólo en comunión vital con él oiremos su voz y guiaremos a su pueblo en santidad. Esta relación dinámica entre Dios y su pueblo no se puede pasar por alto en nuestras vidas o ministerios. En términos de dirigir una iglesia u organización cristiana, esta relación incluye entender el proceso de liderazgo y administración organizacional.

Tres ingredientes y principios proveen una manera saludable y productiva de ver unidad y fruto en el cuerpo de Cristo. El esfuerzo humano no puede duplicar o reemplazar a lo divino y sobrenatural. Sin embargo el Espíritu Santo ha dotado a muchos creyentes con liderazgo y administración para dirigir y guiar a la iglesia. Al pensar en lo que quiere decir que la iglesia sea impulsada por el Espíritu, no podemos pasar por alto esos dones que el Espíritu da a su iglesia para estos propósitos.

Christian A. Schwarz, en su libro Natural Church Development [Desarrollo natural de la iglesia], menciona ocho ingredientes que contribuyen positivamente al crecimiento de una iglesia saludable. Uno de los ingredientes clave en este proceso de crecimiento tiene que ver con la organización y administración. La iglesia necesita estructura y proceso. El Espíritu Santo ha dado a ciertos creyentes estos dones. Cuando los dones administrativos se combinan con otros ingredientes, la iglesia crecerá. Por consiguiente Schwarz concluye: «Un medio ambiente saludable hace que las iglesias crezcan».

No hay que obligarlas a crecer; cuando el clima es apropiado y los ingredientes están bien mezclados, entonces la iglesia crece en forma natural. Las experiencias de nuestra vida nos han llevado a escribir este libro con un énfasis en las dimensiones espirituales del liderazgo y administración, y una noción de conectarnos con Dios y poner en práctica su presencia en todo lo que hacemos. Por consiguiente, tenemos que hablar de la necesidad de andar en el poder del Espíritu Santo y el proceso de escuchar la voz del Espíritu Santo. La dirección del Espíritu Santo viene conforme escuchamos y obedecemos.

Ahora hemos llegado a una de las principales razones para escribir este libro: el liderazgo y administración organizacionales dirigidas por el Espíritu Santo. En nuestro trabajo con la iglesia hemos experimentado reacciones extremas a la idea de los principios de organización. Algunos dicen que estos son principios del mundo y que no deben ser parte del liderazgo en la iglesia. Prefieren mirar a la iglesia sólo en sus relaciones personales o de familia. Estos individuos dirigen a la iglesia como si fuera una familia, con muy poco énfasis en los principios organizacionales. Otros ven a la iglesia como una empresa. Sus congregaciones las dirigen los que promueven un gran sentido de responsabilidad, fijan metas y estructura. Muchas de estas congregaciones han crecido y son extremadamente grandes (megaiglesias) y son el tamaño preferido de iglesia para el 12 por ciento de adultos de los Estados Unidos de América. Es más, por lo menos el 51 por ciento de todos los adultos evangélicos asisten a iglesias que tienen más de 100 miembros adultos. Los estadounidenses parecen preferir lo grande, opciones para horas de adoración, grupos de enfoque (por lo general dirigidos a niveles de edad o de la vida), y especialmente ministerios para niños y adolescentes. Somos consumidores, y nuestra economía y vida de iglesia a menudo lo muestran.

Sea que la congregación tenga veinte o veinte mil, todas tienen que vérselas con alguna forma de administración organizacional. Le afirmamos que los principios y procesos que siguen, cuando se los une con un corazón por Dios, una dependencia de él en oración, y una expectativa de que nos reuniremos con su iglesia y la fortaleceremos para que crezca, será una de las experiencias más emocionante de su vida. No podemos pensar en nada más emocionante que ver una iglesia local u organización misionera saludable floreciendo por el poder del Espíritu Santo y el liderazgo de sus santos dotados.

Hemos observado congregaciones que han oído la voz de Dios al buscarle, y se han atrevido a compartir juntos sus sueños. Han hallado una unidad de visión que los impulsa a una temporada de transformación y crecimiento. Muchas iglesias han hallado esta misma experiencia. Tal vez usted anhela tal experiencia, y sin embargo está frustrado, sin saber cómo dirigir a su congregación mediante un proceso probado. Por favor, siga leyendo. Esta senda propuesta puede conducir a salud y crecimiento para su iglesia o ministerio cristiano. Cualquiera con valentía, fe y perseverancia puede hallarla conforme el Espíritu de Dios dirija. Creemos que vale la pena nuestro tiempo y energía; y nuestras vidas.

¿CUÁL ES EL SECRETO?

El secreto es cuando líderes dotados, apoyándose en el Espíritu Santo, aplican principios dados por Dios de liderazgo y administración en un proceso sistemático. Esto resulta en crecimiento sobrenatural; crecimiento que no se puede explicar por nuestra experiencia normal. Dios produce el crecimiento conforme aplicamos su verdad a nuestras relaciones personales en la iglesia. El crecimiento y la salud harán a la iglesia atractiva a ojos de los que no tienen una experiencia con el Señor Jesucristo. Piense conmigo mientras recorremos como se ve este proceso sistemático.

PASO UNO: Propósito

La vida tiene un propósito; el propósito de Dios. El propósito de Dios es que le conozcamos y disfrutemos de su presencia tanto que otros nos identifican con él. Nos convertimos en agentes divinos de su vida aquí la tierra. «Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden. Para éstos somos olor de muerte que los lleva a la muerte; para aquéllos, olor de vida que los lleva a la vida» (2 Corintios 2:15-16).

PASO DOS: Misión

El propósito de Dios para nosotros se aclara en su misión para la iglesia. Una vez le preguntaron a Jesús: «¿Cuál es el más grande mandamiento?» Él respondió: « —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”—le respondió Jesús—. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”» (Mateo 22:37-39). En sus días finales con sus discípulos Jesús los comisionó con estas palabras: «Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes» (Mateo 28:19-20). Esta misión ha sido el clamor de la iglesia por más de dos mil años. Hoy, miles de millones de personas del planeta Tierra saben de la salvación de Cristo y son seguidores de Jesucristo. Muchos creyentes están diligentemente comprometidos a conocer a Cristo y darlo a conocer. No se equivoque; Cristo está edificando su iglesia.

PASO TRES: Visión

Debido a que el Espíritu Santo vive en su iglesia, los llamamientos singulares de Dios se expresan en visión personal y corporativa. La visión es altamente personal. Las personas tienen visiones. El Espíritu de Dios planta sueños en las mentes y corazones de jóvenes y viejos.

Un ejemplo fue «Youth Alive 2005» [«Adolescencia Viva 2005»] en Beaverton, Oregón. Este esfuerzo evangelizador reunió a más de dos mil adolescentes en el plantel de la secundaria Sunset el 30 de abril de 2005, para oír el mensaje de las buenas noticias de Jesucristo. Este suceso fue la culminación de un sueño que empezó unos nueve meses antes en un campamento de vacaciones. El sueño de un joven contagió a docenas de sus compañeros de clase. ¿De dónde vino este sueño? Vino del Dios Espíritu Santo. ¿Cómo vino? Vino mediante la predicación de un talentoso evangelista en un campamento de vacaciones. ¿Cuál fue el resultado del sueño? Cientos de colegiales de secundaria oyeron el evangelio de Jesucristo y recibieron el reto de seguirle.

Tenemos que entender el poder y proceso de la visión. El capítulo 12 nos guiará más cerca a esa capacidad. La misión de Dios necesita expresiones personales y contemporáneas. Por consiguiente, Dios consistentemente le habla a su pueblo sobre cómo cumplir su misión en cada generación. Estas visiones pueden durar por una temporada breve o larga. Pensamos que la visión capta el plan de Dios para un cierto pueblo para una temporada de jornada de la vida. Hay que celebrar las visiones o sueños cuando se cumplen y renuevan para las necesidades de cada nueva generación.

Una vez que la visión capta su mente y corazón, usted necesita un sendero para poner en práctica la visión. Si no se lo desarrolla, el sueño será sólo una novelería pasajera. Sin embargo, cuando se abrazan los métodos y procesos ordenados por Dios para llevar su visión a la realidad, conocerá el poder de Dios en una dimensión totalmente nueva. El resto de este libro le presentará los pasos de planeamiento y organización. Estos principios reflejan naturaleza de Dios como Creador. Dios es diseñador. Dios edifica equipos. Dios es un trabajador. «Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús» (Filipenses 1:6).

PASO CUATRO: Oración y Planificación

Dios está obrando hoy. Dios está obrando en nosotros. También desea trabajar por nosotros. ¿Cómo? Dios obra por medio de nosotros por su Espíritu, por sus principios ordenados de liderazgo de administración, y por los creyentes dotados que él fortalece.

La iglesia se compone de personas. Las personas forman el equipo para el ministerio. Las personas son el ministerio. Así que con la planificación vienen las personas. ¿A quién ha traído Dios al equipo? El equipo se adueña del sueño cuando participa en la oración y la planificación de los pasos de acción que convertirán en realidad el sueño. Por consiguiente, el equipo debe participar estratégicamente en la oración y el planeamiento de las estrategias para cumplir el sueño.

PASO CINCO: Organización y estructura

La organización aclara quién hace qué, quién trabaja con quién, quién informa a quién, y cuándo se debe hacer todo esto. La organización debe fomentar un medio ambiente en donde las personas se sientan seguras y trabajen productivamente. ¿Por qué? Como Dios de orden, Jesús quiere que su iglesia se sienta segura. Él creó el universo de una manera ordenada. «El que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa» (Hebreos 1:3). Él uso a los apóstoles para organizar a la iglesia (Tito 1:5). Él ordena que se gobierne a la iglesia de una manera ordenada (1 Corintios 14:40). Dios quiere que usted sea feliz. La felicidad no tiene lugar por mucho tiempo en un estado caótico. Las estructuras y el orden dan paz y armonía en las relaciones personales. Las formas pueden llegar a ser rígidas y mortales, pero cuando la evaluación y la renovación son partes regulares del proceso de liderazgo, se preserva la vida para todos los que participan.

Algunas iglesias están híper organizadas y minimizan la espontaneidad e innovación. A otras iglesias les falta organización, y sufren de ineficiencia y oportunidades perdidas. La falta de organización produce un medio ambiente inseguro. Demasiada organización, aunque a menudo produce un medio ambiente seguro, minimiza la capacidad de conectarse con el ahora. Llevan tanto tiempo procesar las cosas que la iglesia pronto existe para la iglesia y no para la visión que dio lugar a su nacimiento e inspiración.

PASO SEIS: Implementación e informes

Con el plan y las personas en su lugar, se implementa el ministerio. Se diseñan e inician programas. Se recogen fondos y se gastan. Se compran edificios y se los prepara para los cultos. Se emplea personal. Se realizan sesiones de entrenamiento. Ministerio de toda forma, tamaño y sonido empieza a enfocar a la iglesia para servir a nuestro Señor.

PASO SIETE: Evaluación y renovación

Nuestras vidas llevan las cicatrices del pecado. En el mejor de los casos andamos rengueando por la vida como soldados heridos. El gozo, sin embargo, no depende de nuestra condición, sino de nuestra posición en Cristo. Por consiguiente, todo lo que tocamos necesita renovación. Nuestras imperfecciones pronto manchan lo que producimos. Los ministerios que producimos para servir a otros a menudo se mantienen para servirnos a nosotros mismos. La iglesia clama renovación. El Espíritu de Cristo en nosotros anhela ser fresco y pertinente a las cuestiones de nuestro día, pero el pecado continúa produciendo callos en nuestros corazones y manos. Lo que producimos hoy en términos de ministerios para la iglesia necesita repaso y renovación mañana. Esta es la condición de nuestro mundo caído.

Por consiguiente, los líderes de la iglesia consistentemente debe evaluar y modificar sus planes y programas. ¿Por qué? Porque somos pecadores y necesitamos de la gracia de Dios en todo lo que hacemos. Debemos verificar nuestros motivos y métodos a fin de seguir siendo santos y útiles. Él es sagrado. Nosotros somos pecadores. Los absolutos de Dios nos fortalecen para analizar todo lo que somos y hacemos. Cuando el Señor nos juzga y disciplina, NO seremos condenados con el mundo (1 Corintios 11:32).

Los principios de liderazgo y administración organizacional, cuando se los aplica a la iglesia, inspiran a las personas a sobresalir en el ministerio. Cuando las personas tienen una visión convincente, una senda clara de servicio, un equipo con la misma visión, un entrenador que aclara preguntas, y el Espíritu Santo viviendo en ellas, suceden cosas sobrenaturales. Los líderes en efecto necesitan seguir los caminos de Dios en el ministerio. Los métodos no son sagrados, pero Dios los usa. Sólo el poder de Dios puede hacer que sucedan cosas sobrenaturales. Sin embargo Dios en efecto obra por medio de las personas para hacer que sucedan. El Espíritu de Dios vino sobre la iglesia en Hechos 2 de una manera sobrenatural. Sin embargo, desde ese momento y en adelante, vino mediante la predicación del evangelio y la imposición de manos por los apóstoles. Dios obra por medio de las personas, no a pesar de las personas. Por consiguiente, le llamamos a adquirir una nueva intrepidez y confianza en Dios y en sus caminos con nosotros.

EL CUMPLIMIENTO DE LA VISIÓN

¿Tiene usted un sueño? ¿Hay algo de que usted está convencido que Dios quiere que haga? ¿Está usted constantemente bajo la influencia de Dios? ¿Tiene una pasión candente de que él le está llamando a servirle de cierta manera? ¿Qué está haciendo al respecto?

No hacer nada en cuanto a un sueño o visión es permitir que el fuego se enfríe y el viento de la indiferencia congele nuestras almas. En lugar de indiferencia, la fe dice: «¡Haz un plan!» La fe dice: «¿Cuál es el siguiente paso?» La fe dice: «¿Con quién puedo conectarme?» y «¿Quién ha hecho esto antes?» y «¿En dónde están otros haciendo algo como esto?»

¿Tiene usted un plan pero no equipo? ¿Tiene equipo pero no recursos? ¿Se ha secado su ministerio y no hay poder? ¿Está su iglesia viviendo de recuerdos pasados? ¿Necesita un toque de Dios? Estamos convencidos de que usted puede ser renovado en su andar con Dios y su servicio a él. Pero hoy usted necesita actuar. Necesita dar un paso en dirección de obediencia a él. ¡Dios está extendiéndose para alcanzarlo a usted! ¡Usted necesita devolver el favor y extenderse para alcanzarlo a él! ¿Cómo?

Consagre su vida a una total dependencia en el Espíritu Santo. Dios le hablará hoy a usted y su iglesia. Muestre fe con lápiz y papel (o computadora si lo quiere). Al leer y responder a las preguntas que se hacen en los capítulos 11—16, anote sus pensamientos. Estamos convencidos de que estos son pensamientos del Espíritu de Dios para su espíritu. Dios tiene una visión, plan y equipo para que usted dirija o para que forme parte de ellos para propósitos de su reino. ¡No se pierda la oportunidad de adorar y servir al Rey de reyes y Señor de señores!

Después de que haya escrito sus notas, tome tiempo para meditar con el Espíritu Santo. Entonces, vuelva a titular sus notas y prepare una agenda de oración. Empiece un diálogo con Dios. Pregúntele: «¿Dónde está el equipo? ¿Dónde debemos empezar? ¿Cuándo debemos empezar?» o: «¿Cómo empiezo de nuevo? ¿Con quién necesito reconciliarme?»

Consideraremos ahora estos conceptos y completaremos una tabla3 sobre estos temas en capítulos subsiguientes y en la guía del lector al descubrir las intenciones de Dios para su iglesia. Vea más información en el apéndice.


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